Alto y claro

josé Antonio / carrizosa

Europeas a la andaluza

EN la noche del próximo domingo 25 de mayo los andaluces nos habremos jugado unas cuantas cosas que tienen relación con Europa y con cómo se ven los problemas de esta tierra desde la poderosa máquina burocrática que controla todo lo que se decide en Bruselas y en Estrasburgo. Pero tanto en la dirección del PSOE andaluz como en la del PP los resultados de las elecciones europeas se van a leer mucho más en clave interna porque van a dar pista sobre lo que puede pasar en los próximos meses en la comunidad autónoma. Serán un elemento decisivo para determinar cuánto van a tardar Susana Díaz y Juanma Moreno en verse las caras ante las urnas. La secretaria general de los socialistas y presidenta de la Junta manejará dos claves. Lógicamente, tendrá que valorar sus propios resultados frente a PP e IU, lo que le dará pistas seguras sobre su grado de aceptación popular y la conveniencia o no de estrechar su calendario para conseguir la legitimación popular que todavía le falta. Pero también va a estar muy atenta a lo que digan los resultados de los socialistas en Andalucía frente a lo que le pase a su partido a escala nacional. Si, como apuntan algunas encuestas, el PSOE de Alfredo Pérez Rubalcaba se da un nuevo batacazo y en cambio en la comunidad autónoma se obtiene una victoria suficiente, Susana Díaz tendrá que pensar en términos nacionales. En ese supuesto incluso es posible que el partido estallase, se convoque un congreso extraordinario y se recurra a la presidenta andaluza como única persona con liderazgo suficiente para sacar al PSOE del abismo al que se asomaría. Es sólo una hipótesis entre varias posibles, pero que ha sido ya valorada por el estado mayor del susanismo. A partir de ahí, el escenario andaluz habría que recomponerlo.

También lo tiene complicado Juanma Moreno, que comprobará con el resultado de las europeas en la mano si ha entrado con buen pie y ha sido capaz de empezar a sintonizar con el amplio electorado andaluz de centro derecha desnortado tras la caída de Javier Arenas y la caótica gestión de Juan Ignacio Zoido al frente del PP. Moreno ha optado por una política de lluvia fina en la que multiplica sus apariciones pero les da un tono bajo, quizás pensando, con acierto, que lo importante ahora es no equivocarse ni demostrar excesivas prisas. El tiempo juega a favor suyo y en contra de Susana Díaz, que ya ha sufrido algún desgaste por la forma en la que dio carpetazo a la crisis con IU de la pasada Semana Santa o por el fracaso de la estrategia de defensa adoptada por el Gobierno andaluz frente a las responsabilidades de antiguos altos cargos en el caso de los ERE. Si el PP tiene buenos resultados dentro de dos domingos, Moreno se verá reforzado y acallará algunos recelos internos que ya han empezado a escucharse y que le reprochan una actitud demasiado débil frente al Gobierno andaluz.

Pocas veces antes unas elecciones europeas, que son vistas por los ciudadanos con tanta distancia como poco entusiasmo, han tenido lecturas tan próximas. Aunque se da por hecho que la abstención va a ser de las que hacen época, permitirán conocer por dónde va el sentir de la gente y provocarán las estrategias que marcarán la política andaluza durante los próximos meses.

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