cuchillo sin filo

Francisco Correal

Faemino y Cansado

YO buscaba un disco de Violeta Parra que incluía la canción Volver a los 17. Eran los años que cumplió el miércoles mi hija Carmen. No tenían nada de la cantante chilena. Opté por buscar un libro. El azar me hizo el regalo a mí. El libro se titulaba Madres e hijas. Una selección de catorce relatos de otras tantas escritoras -uno de ellos del premio Cervantes Ana María Matute- seleccionados y recopilados por Laura Freixas.

Abrí el libro por el prólogo de la editora. "Cuando nació mi hija, en abril de 1994...", empezaba su texto Laura Freixas. El mismo año y el mismo mes que mi hija Carmen, que empezó a llamar a la puerta extrauterina cuando sus padres veíamos en la tele un especial de Faemino y Cansado. Cuando nació la hija de Freixas, una amiga le regaló el libro Proximidad. Historias de madres e hijas, de Christine Park y Caroline Heaton, del que surgió la idea de esta colección que superó las quince ediciones, desde las postrimerías del siglo XX hasta la crisis del XXI pasando por el cheque-bebé.

Mi hija ha disfrutado muchísimo con la lectura de Pepita Jiménez, la recreación cordobesa y epistolar del egabrense Juan Valera. En la selección de Freixas hay cuatro autoras barcelonesas, tres madrileñas, cuatro castellanas, una aragonesa, una gallega y una uruguaya. El Sur también existe, dirá alguien con voz de Serrat y letra de Mario Benedetti. La patria del escritor no es la del político. En esta quiniela literaria de catorce resultados y pleno al quince hay muchos ecos andaluces: a Rosa Chacel la conocí en El Puerto de Santa María, en un congreso sobre la generación del 27; Ana María Matute, Josefina R. Aldecoa, Ana María Moix y Esther Tusquets acudieron a la patria chica de Alberti para participar en unas jornadas de la Fundación Luis Goytisolo. Almudena Grandes le dedica su relato al poeta granadino Luis García Montero. Hay dos Cármenes en el libro que le he regalado a mi hija Carmen: Carmen Laforet y Carmen Martín Gaite, a quien leí mientras hacía el servicio militar.

Geografía y Literatura son conceptos no homologables. Afortunadamente no hay para los libros confederaciones hidrográficas. En un reciente cambio de estanterías, repasé una dedicatoria del ejemplar de Ababdón el Exterminador, novela del argentino Ernesto Sábato que me regalaron cuando cumplí 20 años: "Había pensado que lo mejor era comprarte un libro sobre Andalucía. De este modo, comenzaría ya tu concienciación. No ha sido así, sin embargo, un verano nos espera". Era el 7 de mayo de 1977. Faltaban justo 55 días para que el 2 de julio de ese año llegara a Sevilla a hacer prácticas en El Correo de Andalucía. Me conciencié en el tren. El día que llegué se murió Nabokov. Lolita vive.

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