SEVILLA ha participado este año en Fitur bajo el efecto de la caída del negocio turístico en 2008 detectado por el INE: un descenso del 5,7% de visitantes en la capital y del 5,8% en la provincia y, por ende, de pernoctaciones (-5,6%) en los hoteles. Asimismo, las compañías aéreas de bajo coste, responsables en gran parte del reciente auge del aeropuerto de San Pablo, han suspendido quince conexiones internacionales con la ciudad. En este contexto de crisis económica, Sevilla debería haber hecho un esfuerzo de imaginación para llevar a Fitur una oferta innovadora y atractiva, capaz de dinamizar un sector que es clave para generar riqueza en la capital de Andalucía. Sin embargo, las propuestas de la ciudad se han venido repitiendo sistemáticamente, en la medida en que por los retrasos acumulados en las obras no se han materializado a lo largo de estos años proyectos vendidos como estrella en Madrid, desde el acuario de Delicias hasta la ampliación de Fibes. Nuestras aparentes novedades ya llevan la pátina del paso del tiempo, como la renovación interna de un pabellón de la Navegación que lleva demasiados años cerrado, o la reactivación del Sevilla Convention Bureau, un organismo conjunto que data de los tiempos de Rojas Marcos en la Alcaldía. No es extraño que hayan surgido voces críticas, como la del presidente de los agentes de viaje, Antonio Távora, al cual se ha tratado de descalificar desde el Ayuntamiento con una boutade de mal gusto con la que se ha pretendido desviar la atención sobre el fondo del asunto: la reiteración en nuestras propuestas, la falta de innovación y la perseverancia de los problemas en el tiempo (no hay parking para los autobuses turísticos, inexistencia de oferta complementaria, espacio para actos turísticos en el centro...). Sevilla debe dar respuesta a la pregunta de qué motivos ofrece a los turistas para que vuelvan a visitarnos después de que ya hayan visto la Catedral, la Giralda, el Alcázar y la Plaza de España, porque, por perder, hasta hemos perdido la exclusiva del AVE para captar turistas de Madrid en los puentes (ya hay AVE a Málaga, Barcelona, Toledo...). Ése es el gran debate y no si hay o deja de haber un bar en nuestro pabellón en Fitur.

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