La tribuna económica

Rogelio / Velasco

Fuentes de crecimiento

LOS trabajos de investigación sobre el crecimiento económico de las naciones tienen más de doscientos años, desde la publicación de La riqueza de las naciones en 1776. Sin embargo, no ha sido sino hasta la década de los sesenta cuando se han precisado con mayor exactitud los elementos fundamentales que explican el crecimiento, así como los trabajos empíricos que han permitido calibrar la importancia relativa de los distintos elementos. Todo el acervo de conocimiento acumulado, permiten realizar buenas previsiones acerca de las posibilidades que tienen los distintos países, de conseguir tasas elevadas y sostenidas de crecimiento de la renta por habitante a largo plazo.

Hace unos diez años, se señaló a UN grupo de países, conocidos con el acrónimo BRIC (Brasil, Rusia, India y China) como las fuentes fundamentales de crecimiento a nivel mundial. La previsión se está cumpliendo, aunque en el caso de Rusia, la fuerte dependencia de las materias primas, ha provocado fuertes desajustes algunos años. Un trabajo de investigación publicado la pasada semana intenta realizar la misma previsión para aquellos países que vayan a tomar el relevo, entendiendo por esto aquellos que vayan a crecer a una tasa media anual superior al 5% hasta el año 2050.

La lista es la siguiente: Bangladesh, China, Egipto, India, Indonesia, Iraq, Mongolia, Nigeria, Filipinas, Sri Lanka y Vietnam. Algunos de los que actualmente crecen fuertemente, China e India, permanecen en la lista. Otros, como Brasil y Rusia, se caen de la misma. Los motivos por los que estos últimos -y algunos otros no incluidos como Turquía y México- caen de la lista son variados. Primero, son países con una renta por habitante relativamente elevada, por lo que las posibilidades de acercamiento rápido a los países más ricos, se van a agotar rápidamente. Queremos decir que en las primeras etapas de desarrollo, la introducción de tecnologías occidentales acelera mucho el crecimiento, pero se agota en cuanto las tecnologías se han difundido suficientemente por las economías. En segundo lugar, son países con tasas de ahorro e inversión pequeñas, por lo que afrontarán dificultades para la financiación de su crecimiento. Y en tercer lugar, y lo que es importante, la calidad de las instituciones y políticas en ambos casos, es muy reducida.

Cuando un país es pobre, las nuevas tecnologías que se introducen hacen crecer la productividad en mucha mayor medida que la ralentización (o destrucción) que la mala calidad de sus instituciones y políticas provocan. Brasil y, sobre todo Rusia, presentan una gran debilidad en algunas instituciones clave para el crecimiento económico que, si no se alteran, van a representar una obstáculo infranqueable para continuar en una senda ascendente. Como en el caso de Brasil y Rusia, México y Turquía tendrán que realizar importantes ajustes institucionales y en las políticas para poder sostener crecimientos elevados. Por supuesto, no hay ninguna garantía de que este escenario vaya a suceder. Pero las tasas de ahorro e inversión, el nivel relativo de renta por habitante en estos momentos y la calidad de las instituciones políticas y jurídicas van a condicionar el futuro de los millones de habitantes que viven en esos territorios.

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