Crónica levantisca

juan Manuel / marqués Perales

Gargamel

CRISTÓBAL Montoro no es Gargamel, aunque físicamente nos pueda parecer que el ministro de Hacienda se coma en adobo a los pitufos. Es gruñón, pero no es tan malo como los jefes de las comunidades autónomas lo dibujan. Hacienda ha repartido mucho más dinero que el año pasado, aunque las leyes de precaución que comenzaron a ser dictadas con el último Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero nos obligan a primar el saldo de las deudas y la reducción del déficit sobre el aumento del gasto. Todo ello nos remite al ya presidente en funciones de la Junta, Manuel Jiménez Barrios. Siendo alcalde de Chiclana, contrató al mejor flamenco de la población, y uno de los más puros de Andalucía, para abrir el teatro de la localidad. Un buen cobro, pero con la siguiente advertencia: "Pero ahora mismito, Ranca, te pasas por Intervención y pagas lo que nos debes". Y es que el cantaor debía más que Tsipras.

No es exactamente esto, porque la Junta debe a los bancos -no a Hacienda- y además va saldando sus cuentas de modo religioso. Pero en el fragor de la austeridad, España aprobó una ley de austeridad que se desarrolla periódicamente en las Cortes. La regla -"regla de gasto", se llama- sostiene que el aumento del gasto nunca será superior al crecimiento esperado de la economía a medio plazo, de tal modo que aunque haya más dinero, que es lo que va a ocurrir para 2016, el presupuesto de gasto no financiero no puede sobrepasar del 1,8%. Este porcentaje es un cálculo del Gobierno en función de sus estimaciones, no es una cifra sagrada ni contrastada y, por lo tanto, podría estar sometida a negociación. De tal forma, la Junta recibirá en 2016 unos 1.700 millones de euros más de acuerdo con las previsiones de ingresos para el año próximo más la liquidación de 2014, un ajuste de cuenta sobre lo adelantado entonces. Pero como impera el tope de la regla de gasto, la comunidad sólo sumará 509 millones más; el resto, hasta completar los 1.700, deben ir o a aliviar el déficit o a amortizar deudas en lo que en realidad son pagos adelantados. Es estrecho, Montoro Gargamel sigue apretando el cinturón, pero ni es tan malo ni se traga a los pitufos en escabeche.

Ahora bien, Andalucía es una de las comunidades con menor gasto por habitante en educación y en sanidad, y cumple con el objetivo de deuda y de déficit, una niña buena en comparación con el altivo catalán y el derrochador valenciano: Montoro debe aflojar, aunque sólo sea un poquito.

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