la esquina

José Aguilar

Y Griñán, en Almería

EL Gobierno andaluz fue torpe al negarse a participar en la financiación de la semifinal de la Copa Davis que se celebró en Córdoba, ha duplicado su torpeza al hacer lo mismo con la final que se desarrolla este fin de semana en Sevilla y la ha triplicado al no alterar la agenda de su presidente para sentarse al lado del Rey en el Estadio de La Cartuja. ¿Se puede ser más torpe?

La negativa en Córdoba se basó en que la Consejería afectada, la de Turismo y Deporte, había acordado previamente -y puesto en práctica- una política de austeridad en el gasto que implica no cofinanciar actividades que no publiciten la marca Andalucía (la Federación de Tenis ha vendido los derechos de imagen destacada en las retransmisiones a Madrid). Y si no ayudó a Córdoba, tampoco podía ayudar a Sevilla.

Esto se debería haber solucionado en su momento pactando con el Ayuntamiento cordobés alguna forma de financiación inferior a la pretendida por éste. No hubiera desestabilizado el presupuesto de la Consejería ni, mucho menos, contrariado la política de austeridad de la Junta, que gasta mucho en tonterías variadas. Al no hacerlo así, la Junta se ha creído obligada a no colaborar tampoco con el Ayuntamiento de Sevilla en la final y ha realizado precisamente su peor campaña de imagen posible: la institución de gobierno superior de Andalucía está ausente del mayor acontecimiento deportivo que tiene lugar en la capital de Andalucía en muchos años. Y le ha servido en bandeja al Partido Popular un argumento de cajón, a saber, que la Junta boicotea la semifinal y la final del mundo de la Copa Davis porque los alcaldes de Córdoba y Sevilla no son socialistas. Con todos los matices que quieran, pero ese es el mensaje que ha calado en la opinión pública.

Para rematar con bola de partido -perdido-, va Griñán y mantiene su agenda ordinaria, que le llevó ayer a Almería, incluso después de saber que el Rey estaría en el partido que inauguraba el acontecimiento mundial. No ha podido irse más lejos el hombre, como si quisiera enfatizar su ausencia de las cámaras que proyectarán a todo el universo la imagen de la capital de la comunidad que preside hasta marzo. ¿Acaso los trabajadores autónomos almerienses que recibieron ayudas durante la jornada de ayer no iban a entender que Griñán no acudiera a su cita para poder acompañar al jefe del Estado o la Ciudad de la Justicia de Almería iba a estropearse si el presidente no la visitaba justamente el viernes 2 de diciembre de 2011?

Probablemente Griñán sea el presidente de la Junta con más nivel intelectual, pero ni Escuredo, ni Borbolla ni Chaves hubieran actuado de esta manera. Los conozco bien a los tres y sé que acierto.

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