editorial

Hoy deciden los andaluces

LLEGÓ, con una hora menos, el día. Terminó la campaña electoral, precedida de una larguísima precampaña, con los últimos mítines, las más apasionadas apelaciones y pasó también el silencio agradecido de la jornada de reflexión. Ahora son los andaluces los que tienen la palabra. Mejor dicho, el poder de decisión sobre su futuro inmediato. Más de seis millones y cuarto de andaluces, exactamente, que son los mayores de edad inscritos en el censo electoral y, por tanto, con derecho de voto. Un derecho que constituye también una obligación cívica, un deber con el sistema democrático felizmente vigente y con los demás ciudadanos de esta tierra que, juntos, configuran la voluntad popular. En estos seis millones largos de andaluces se residencia lo que podríamos llamar la soberanía autonómica. Es sabido que las elecciones andaluzas, que se celebran en solitario -salvando la coincidencia anecdótica con las de Asturias- después de mucho tiempo en que han coincidido con otros comicios nacionales, suelen arrastrar por sí mismas una menor participación cuando los andaluces no tienen que elegir también el mismo día a las Cortes Generales e, indirectamente, al Gobierno de la nación. No debería ser así. Esperamos que no sea así. La trascendencia de estas elecciones autonómicas lo exige. No son importantes sólo en sí mismas, sino por el significado que tienen para cerrar el mapa político español de los próximos años: de sus resultados dependerá el que se consolide la hegemonía casi absoluta del Partido Popular en todos los niveles institucionales del Estado o que una región del peso de Andalucía continúe en manos del Partido Socialista Obrero Español, que podría poner en práctica su modelo de sociedad y de gobernación en tiempos de crisis frente al modelo del centroderecha. En cuanto a Andalucía como comunidad autónoma diferenciada, quizás no haya vivido nunca desde que existe el autogobierno una coyuntura en la que el dilema entre la continuidad y el cambio haya sido tan vivo, equilibrado y disputado como en este 25-M. Sólo faltan unas horas para conocer qué destino han elegido los andaluces. Son ellos los que mandan sobre Griñán, Arenas, Valderas y los demás candidatos. Los que deciden qué rumbo desean para Andalucía en los próximos cuatro años, si siguen otorgando su confianza en quienes les han gobernado sin interrupción desde 1982 o se la conceden a la alternativa del centroderecha. Hay que acudir a los colegios electorales también para ser partícipes de esta decisión que moldeará la historia de Andalucía.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios