las dos orillas

José Joaquín León

IU se la juega

UNA decisión valiente para unos. ¡Valiente decisión para otros! Izquierda Unida ha jugado al todo o nada en Extremadura, al permitir que gobierne José Antonio Monago, del PP, en vez de dar sus votos a Guillermo Fernández Vara, del PSOE. Es una decisión histórica por dos motivos. Primero, porque acabará con 28 años de Gobierno del PSOE en Extremadura, que ha sido su gran feudo junto a Andalucía. Y segundo, porque IU ha tomado la decisión tras consultar a sus bases y el 77% optó por no apoyar al PSOE. No es una ocurrencia de tres tránsfugas.

Cayo Lara, coordinador general de IU, dijo que no permitirían gobiernos del PP. Ahora Cayo Lara se ha quedado con sus cosas al aire, porque en Extremadura no se ha cumplido; y además no va a expulsar a los sedicentes, que son mayoritarios. Eso revela que sigue vivo en IU el eterno debate sobre su propia identidad: ser o no ser la muleta del PSOE, que se apoya en ellos cuando lo necesitan.

Hasta ahora, impedir gobiernos de izquierda era pecado mortal en unas elecciones. Eso le ha costado más de una travesía del desierto al PA. Aparecían Alfonso Guerra y compañía, diciendo que los andalucistas se habían vendido a la derecha, y así caían en desgracia para una larga temporada. Rodríguez Ibarra, que ya no gobierna en Extremadura, pero manda bastante, siempre fue un buen guerrista. En esa escuela se impartirá la lección de que IU ha traicionado a la izquierda en Extremadura, o sea que IU es también de derechas. ¿Les espera una larga travesía por el desierto, según los experimentos andaluces anteriores?

Parece que la percepción ha cambiado. Hay quien piensa que el PSOE hace políticas económicas más de derechas que el PP. Al menos Botín quería que siguiera Zapatero, ¿por qué sería? El votante indignado de las últimas elecciones castigó a Izquierda Unida en aquellos lugares donde habían pactado con el PSOE, como en Sevilla y Córdoba, por ejemplo. Y, en general, los izquierdistas obtuvieron mejores resultados donde no habían pactado. Puede que sea un efecto del tsunami anti Zapatero.

En Extremadura, IU era extraparlamentaria. El 22-M consiguió tres escaños gracias a la pérdida de votos del PSOE. Si la mayoría de los extremeños hubiera querido que siguieran los socialistas los hubieran votado a ellos, como en otros tiempos, y hubieran dejado fuera a IU. No es incoherente esa decisión. Con todo esto, se ha vuelto a la vieja doctrina de los tiempos de la pinza de Anguita y Rejón, de lo que ha defendido después Sánchez Gordillo: si IU quiere ser el partido mayoritario de la izquierda algún día, mejor que se olviden del PSOE. Aunque pase lo de Extremadura.

La incógnita es: ¿qué harían si ocurre lo mismo en Andalucía?

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