La esquina

Ibarretxe como cordero

CON tal de conservar el poder, el Partido Nacionalista Vasco está sosteniendo un discurso realmente increíble. Ha pasado en unas horas de considerar una agresión y un atentado institucional que el socialista Patxi López pueda ser el nuevo lehendakari gracias al apoyo del PP a ofrecerle al PSOE una colaboración basada en "el acuerdo entre diferentes", siempre que Ibarretxe sea refrendado en el cargo.

Vamos por partes. Llamar agresión desestabilizadora al posible pacto PSOE-PP en el País Vasco es una pamema infumable. En nuestro sistema institucional no sale elegido alcalde, presidente de Gobierno o presidente de comunidad autónoma el candidato que ha obtenido más votos ciudadanos, sino el que es capaz de reunir a su favor los votos de los electos que le aseguran una mayoría absoluta del pleno o la cámara correspondiente. En Euskadi, tras las elecciones del domingo pasado, Ibarretxe no cuenta con ese respaldo (38 de los diputados autonómicos) y López sí, por los pelos (25 suyos más 13 de los populares). Es así de fácil.

Solamente puede estimarse una agresión esta sencilla operación de aritmética política cuando uno se cree depositario del poder por derecho natural. Tal es la concepción del PNV, aunque su formulación en este caso se reviste de un argumento más prosaico: como el PNV ha sacado más votos y más escaños que el PSOE, dice, es inimaginable que los otros se unan para desbancarlo y no dejar gobernar a Ibarretxe. Bueno, gracias a la legítima unión temporal de dos fuerzas políticas minoritarias en detrimento de la mayoritaria el PNV manda en las juntas generales de Guipúzcoa y Álava (en esta provincia fue el ¡tercer! partido en número de votos). Así se han formado también los gobiernos autonómicos de Canarias, Baleares, Cataluña y Cantabria, además del que acaba de perder en Galicia. Se pueden, sí, cambiar las leyes para que siempre gobierne la minoría más votada, pero, oiga, eso hay que legislarlo antes, no imponerlo porque sí en mitad del partido.

Con respecto a la novedosa oferta de "una nueva cultura política: de la política de bloques al acuerdo entre diferentes", defendida por Ibarretxe ante la delegación socialista vasca, su hipocresía restalla como un latigazo al sentido común. ¿Un acuerdo entre diferentes promovido por el mismo partido que prefiere sentarse con Batasuna antes que con el PP y que firmó el Pacto de Lizarra con una banda terrorista para expulsar de la vida política a todos los demócratas no nacionalistas? ¿Proclamado por el mismo lehendakari que ha tratado de imponer dos veces un plan soberanista que liquidaba la Constitución y el Estatuto y rompía la vinculación del País Vasco con España? ¡Vamos, anda! Menos mal que en aquella tierra hace tiempo que los disfraces de cordero no cuelan.

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