La ciudad y los días

carlos / colón

Inhumanidad creciente

LEO con horror que cuando los familiares fueron a recoger el cuerpo de un anciano fallecido en la residencia San Ramón de la carretera de Miraflores, los jóvenes que estaban haciendo botellona en las inmediaciones los insultaron y hasta se liaron a golpes y patadas con los vehículos de El Ocaso y Servisa. A tal extremo llegó la cosa que tuvieron que llamar a la Policía para que los escoltara. La comitiva, formada por el coche fúnebre con el cadáver y los vehículos de los familiares, abandonó el centro protegida por la Policía. La botellona continuó, faltaría más.

¿Culpa de la Policía? No, de quienes les dan las órdenes. ¿Culpa, entonces, de las autoridades? Tampoco, al menos del todo. El chantaje fascista de los niñatos está basado en el número y la violencia: montar una bronca si se hacen cumplir las normas y las leyes. Ante lo que la autoridad prefiere el mal menor de hacer la vista gorda o poner alguna multa. Los vecinos que no duermen, los ciudadanos que pagan la recogida de los residuos o los familiares agredidos del difunto no montan broncas, no pegan, no queman contenedores, no se concentran por centenares diciendo "aquí estoy yo y a ver quién tiene cojones de quitarme". Los buenos ciudadanos pierden, los gamberros ganan. Siempre es más fácil apretar a quien no protesta o lo hace legal y educadamente que a quienes están dispuestos a la kale borroka etílica si son molestados.

Ocupar incívica, agresiva y abusivamente los espacios públicos es algo condenable. Pero liarse a patadas con un coche fúnebre e insultar a quienes tienen que cumplir la dolorosa tarea de recoger el cadáver de un familiar, demuestra una preocupante inhumanidad. Y este, el de la inhumanidad de una parte de nuestros jóvenes, es un gravísimo asunto que nos retrotrae al problema central de la educación

La humanidad entendida como ese conjunto de virtudes -sensibilidad, compasión, benignidad, afabilidad, uso de la razón- que caracterizan a la persona no se hereda biológicamente, no es innata. El ser humano nace con la potencialidad que adquirirla a través de la educación en valores y conocimientos. Pero si nadie se lo enseña o, lo que es aún peor, si lo que se le enseña es lo contrario, desarrollará comportamientos inhumanos. Y estos son mucho peores que los de las bestias, que al carecer de razón carecen también de maldad, porque se complacen en el mal sabiendo que lo hacen.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios