La ventana

Luis Carlos Peris

José Tomás, o el morbo a cuentagotas

BUENA nueva ha sido ver el toreo en primera plana sin necesidad de que muera un torero en la plaza o toree un diestro con un bebé en brazos. La noticia era la aparición de José Tomás en carne mortal, algo que ocurre sólo de habas a caracoles. Y, como ocurre siempre, se desbordó la expectación por ver al hierático torero de Galapagar. La plaza de México, el llamado embudo de Insurgentes, se llenó por completo, algo que adquiere una gran relevancia por cuanto rara es la vez que pasa de un cuarto de entrada. Pero José Tomás hace el milagro bajo la morbosa incógnita de cuántas veces lo cogerá el toro. Esa duda se une a lo poquísimo que se prodiga en los ruedos, que no sabemos cuánto su poder de convocatoria de realizar el circuito completo. Pero lo principal es lo importante que sería una presencia más frecuente en los ruedos a fin de revitalizar el toreo.

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