Visto y oído

Antonio / Sempere

Lamentos

Paso parte de la madrugada en vela escuchando quejas de los oyentes. A algunos parece que se les acaba el mundo. Otros llegan al insulto contra los responsables de la emisora pública. No se refieren a la catástrofe de Barajas. Lo que enciende su ira es que el programa que les acoge, La noche menos pensada, eche el cierre. Sus seguidores se sienten como huérfanos. Vulnerables. Desorientados. Y dicen lo primero que les pasa por la cabeza. Hablan de injusticia. Hablan de que no hay derecho a semejante atropello. Preguntan a su responsable qué va a hacer después. Manolo H. H. apunta la posibilidad de alguna colaboración con Juan Ramón Lucas.

Me da la sensación de haber contado esta historia muchas veces. La penúltima, con motivo de la despedida de Clásicos populares. El modelo de televisión y radio públicas, tal y como las entendemos, es historia. Y el cambio de etapa pasa por el cierre de programas y la prejubilación de buena parte de sus profesionales.

La escenificación también contempla un golpe de efecto demoledor. A partir del 1 de septiembre, a partir de la semana que viene, la Corporación RTVE cambia el logotipo oficial. Lo que significa que ese TVE en letras blancas sobre fondo azul que estamos acostumbrados a ver desde 1956 tiene los días contados. Poquísimos días contados. Imagino que los oyentes que lloraban y se quejaban en la madrugada, indignados por la supresión de La noche menos pensada, comprenderán lo que significa este cambio.

Si los medios apoyaran lo público, otro gallo cantaría. Pero hay saña. Es un rival. O en el mejor de los cosas, cierta indiferencia. Isabel Gallo afirma que el programa Balas de plata era de La 2, cuando todas sus entregas se emitieron por La 1. Son detalles. Pero son elocuentes.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios