José Manuel Menudo / Profesor De La Universidad Pablo De Olavide

Luz sobre la situación laboral del inmigrante

LA importante entrada de inmigración de los últimos años ha provocado cambios sustanciales en la actividad económica, social y política de España. La comprensión de estos fenómenos requiere una información que nuestras fuentes no estaban preparadas para suministrar. Junto a las estadísticas tradicionales (Padrón Municipal, Encuesta de Variaciones Residenciales, Encuesta de Población Activa), ahora disponemos de la Encuesta Nacional de Inmigrantes, elaborada por el INE y referida a 2007.

No se trata de una estimación del número de "residentes de 16 y más años que ha nacido fuera de España". Su objetivo es dar una visión de la estructura y comportamiento de este colectivo, investigando la estructura de los hogares, las relaciones familiares, la situación en origen, los itinerarios migratorios, la evolución en el mercado de trabajo, y las relaciones con el país de origen y con su actual entorno.

Centrándonos en cuestiones más económicas, el mercado de trabajo español se convierte en el principal aliciente para la entrada de inmigrantes. El 62,3% llegó para buscar un empleo mejor o por no tenerlo en su país. Otros, buscando una mayor calidad de vida (40%) o la reagrupación familiar (32%).

Los datos sobre formación adquirida al llegar al mercado de trabajo español rompen un injusto tópico. El 22,5% de los inmigrantes ocupados con más de tres años de residencia en España son titulados superiores y sólo un 9,3% no tiene estudios o la primaria incompleta. De ahí que sólo el 27% (613.839 ocupados) esté empleado en trabajos no cualificados. El 20,4% lo está en empleos cualificados de los sectores primario y secundario y el 19,3% en restauración y comercios.

Se explica así la alta movilidad intersectoral de este colectivo, pues busca el empleo para el cual está formado. El 44% de los ocupados con más de tres años de residencia trabajan ahora en una actividad diferente de aquélla con la que iniciaron su trayectoria en España. Donde menos permanecen es en la pesca (25,8%), la agricultura (31,5%) y las industrias extractivas (42,5%). Por el contrario, el 73,1% de los ocupados que empezó a trabajar en la construcción continúa en este sector.

Evidentemente, el panorama ha cambiado desde esta fotografía de 2007. Por un lado, se acaba el efecto llamada porque el mercado de trabajo que hacía a estos emigrantes abandonar sus países de origen se debilita de forma acelerada. Y, por otro, este colectivo de la población activa será uno de los más castigados a causa de su concentración en el sector más crítico. Sin ir más lejos, el año pasado el 20% estaba ocupado en la construcción.

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