La ventana

Luis Carlos Peris

Maese Ayarra, nuestro particular Maese Pérez

OCURRIÓ antes de Navidad y es una historia como de cuento de Navidad, como lo de Bécquer sobre Maese Pérez el organista. Protagoniza esta historia un colega de aquel Maese Pérez que murió una Nochebuena en el órgano de Santa Inés. Ha sido una historia de amor fraterno que pasó como de puntillas. No es Maese Pérez sino Maese Ayarra el que sigue sacando milagros de los tubos de la Catedral por la donación de su hermano Javier, médico muerto en vísperas de Navidad. Cuentan que el doctor Ayarra le aseguró a su hermano que antes de fin de año tendría el riñón que necesitaba. No sólo llegó antes de fin de año, sino antes de Navidad, cuando el fatal accidente de Javier permitió que Maese Ayarra sea ya como nuestro particular Maese Pérez y si al órgano de Santa Inés éste lo tocaba el alma de su organista, el de la Catedral sigue sonando a impulsos de un hermano muerto.

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