Visto y oído

Antonio / Sempere

Mimbres

Si de lo que se trata es de empezar el año con buen pie, qué mejor que hacerlo rememorando esa magnífica pieza con que nos obsequió Rosa María Molló, corresponsal de Asia-Pacífico, a propósito de los preparativos del pabellón español en la Expo de Shanghai que se inaugurará dentro de cuatro meses. Una arriesgada propuesta arquitectónica con apariencia de un gran cesto de mimbre.

Molló visitó las instalaciones a pie de obra, y después viajó hasta ochocientos kilómetros para charlar con los responsables y los obreros que se afanan en construir las ocho mil piezas de cubierta vegetal que rodearán las dos mil quinientas toneladas de acero del armazón. En una construcción gramatical muy propia de Molló, en muy pocas frases plantea las preguntas y da las respuestas. El jefe de la cuadrilla que trabaja a destajo en la provincia de Xandong declara convencido que llegarán a tiempo.

Explica cómo de las ocho mil piezas que se modelan para la ocasión, mil trescientas estarán destinadas a la parte cóncava del edificio. Que los trabajadores del equipo, que nunca hasta ahora han oído en sus vidas hablar de España ni de la Expo, tejerán con sus manos veinticinco mil metros cuadrados de cañas.

Hasta llegar a un remate memorable: "No hay duda de que estos labradores artesanos saben lo que hacen. En sus dedos vemos la dignidad que como el mimbre se dobla pero no se rompe. El pabellón de España mira al futuro, mientras ellos, con su sudor, marcan en sus paredes la fuerza de su pasado". Sencillo y eficaz. No se puede aprovechar mejor ese minuto y medio. Una pieza de libro que a mí me gustaría haber firmado. Feliz año.

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