NO hace falta retorcer la realidad hasta el punto de considerar ministros andaluces a los titulares confirmados de Interior y Asuntos Exteriores, Rubalcaba y Moratinos, tan sólo porque uno haya sido cabeza de lista por Cádiz y el otro haya repetido en la misma posición por Córdoba. Su vida política ha sido siempre de ámbito nacional -incluso internacional, en el caso de Moratinos- y ese debe ser el criterio básico para identificar su adscripción político-territorial.

Si aceptamos este criterio del tipo "elemental, querido Watson", los ministros andaluces del nuevo Gobierno son dos, y los dos son ministras. Una, que sigue, es Magdalena Álvarez, ofrecida a Zapatero por Manuel Chaves en 2004: nacida en San Fernando, vinculada estrechamente a Málaga y consejera de Hacienda de la Junta en su primer encargo político de altura. Más andaluza no puede ser. ZP le ha renovado la confianza -por cierto, nuestro Jorge Bezares demostró estar bien informado cuando apostó por su continuidad cuando nadie creía en ella- a pesar de su reprobación por el Senado y la enemiga declarada de las fuerzas políticas de Cataluña en pleno.

La otra ha sido la auténtica sorpresa, incluso para los destacados dirigentes de la ejecutiva del PSOE andaluz que, interrogados acerca de sus posibilidades de ser consejera con Chaves, me decían días atrás: "No, aún está muy verde para ser consejera". Ha dado un buen salto en el escalafón, pues, gracias al arrebato innovador e impactante de Zapatero, tan celebrado por el propio Chaves. Bibiana Aido, con 31 años, es el fruto temprano de uno de los clanes pioneros de la renovación del PSOE histórico. Le ha ayudado ser mujer, ser tan joven y ser de Alcalá de los Gazules, como Alfonso Perales, al que el tiempo no le alcanzó para llegar a un ministerio. La van a examinar con lupa. Bueno, la están examinando. Con lupa y cierta carga de mala leche. En fin, de ella depende revertir los prejuicios que su persona y el departamento encomendado suscitan desde el minuto uno. En su descargo recuerdo un verso de Manuel Mantero: "La juventud ofende a quien la tuvo". Algo de eso hay en parte de las críticas que se le dirigen ya.

Dos ministras andaluzas no son pocas. También hay dos catalanes en el Gobierno, pero no gustan a los catalanistas que observan estas cosas desde el punto de vista del agravio. Los ministros de Cataluña llevan dos parcelas, Defensa y Trabajo, en las que no se puede privilegiar a ningún territorio (no como Fomento). Más fuerte ha salido Miguel Sebastián, que controla su ministerio y dos más, después de haberse pegado un batazaco histórico como candidato a alcalde de Madrid. Las lecturas territoriales de los gobiernos son arriesgadas y predisponen a la equivocación.

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