AUNQUE esta sección pretende sacar el periscopio de nuestras aguas y otear lo que pasa fuera de ellas a partir de la prensa extranjera, cabe también sacarlo para asomarse a otros territorios con los que compartimos Estado. En concreto a las noticias y los comentarios de sus lectores de periódicos de otras tierras. Por ejemplo, cómo han reaccionado esos medios ante el reciente intercambio del Gobierno con el PNV (no con el lehendakari López, que no tiene grupo parlamentario en Madrid con el que negociar): tú me apoyas los presupuestos; yo te doy a ti, País Vasco, la gestión de unos fondos que antes gestionaba yo, el Estado. En concreto, las llamadas políticas activas de empleo, en forma de bonificaciones de las cuotas empresariales por contratación y formación. Tras ese aparente galimatías hay 472 millones de euros a descontar del cupo vasco, una prebenda fiscal -el cupo- que provoca celos fundados de Cataluña. Ha sido precisamente Cataluña la primera en pedir el mismo trato, como es normal. El gobernador autonómico, el andaluz Zarrías, ha dicho que no hay ningún problema. Lo importante es lo inmediato: sacar los presupuestos adelante. Patada a seguir. Y café para todos, de nuevo, ya que no va a quedar nadie sin recibir esas transferencias. Un Estado cada vez menos poderoso que, por medio del Gobierno, descentraliza según convenga para sobrevivir. El PP, por su parte, anuncia que "estudia" llevar el asunto al Constitucional.

La Vanguardia, como suele ser habitual, trata el asunto de forma objetiva: informa con noticias sobre el asunto que caducan vertiginosamente. Otra cosa son los comentarios de los lectores de su edición digital. Los hay de todo tipo pero, en general, son extremos. En un lado, encontramos uno que dice "Amb la independència això no passaria". En otro, "Esto no es política de Estado, es contrabando"; o un visionario "lo próximo es que el PSOE rompa el pacto con el PP, y el PNV vuelva gobernar en Euskadi, eso está implícito en este acuerdo". Es notable la mayoría de comentarios que critican el intercambio entre ZP y Urkullu, aunque dudo que esa mayoría represente el lector medio del periódico catalán. Por parte de CiU, Artur Mas alaba el "sentido de Estado del PNV" por "salvar" los presupuestos. No aclara si el Estado del que habla es el español o el futuro Estado vasco. Porque muy probablemente el Estado de las Autonomías lleve dentro de sí la semilla del debilitamiento -¿sin límite?- del Estado central, y el fortalecimiento complementario de las comunidades autónomas, hasta que dejen de llamarse así. Unas por vocación, y otras por inercia. Pactito a pactito.

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