La ventana

Luis Carlos Peris

De cómo el Papa se pone en suerte

HISTORIAS que nos confunden, vive Dios. Pide perdón el papa Francisco por el genocidio de indígenas cuando el descubrimiento de América y le regala Evo Morales un crucificado orlado por la hoz y el martillo. Señal inequívoca esto último de que, sin embargo, el comunismo no tiene por qué pedirle perdón a nadie. Y ahí es donde la Historia, por supuesto que con mayúsculas, se nos embarbasca por el cableado de las entendederas. Espero que este Papa que se pone tan en suerte para todo inoportuno que quiera meterle el dedo en el ojo no reciba cualquier día una imagen de Dios envuelta en una esvástica porque entonces sí que ardería Troya. Francisco, ese locuaz seguidor de San Lorenzo de Almagro, pide ahora perdón por aquel papel de la Iglesia que se llamó evangelización y que este nuevo heredero de San Pedro llama genocidio. Qué cosas pasan.

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