Visto y oído

Francisco / Andrés Gallardo

Pirineos

EL concurso Mueve tu mente se ha desplazado de la parrilla y, tal vez, se ha despeñado hasta el olvido definitivo. No ha dejado rastro en La 1. Su lugar lo ocupa un asesinato real, el del alcalde de Fago. La familia del fallecido Grima demanda protección porque las cicatrices siguen abiertas en su entorno. Visto el primer episodio, efectivamente, el ambiente ha de estar tenso en esa jaula que es el pueblo. La escena final del primer episodio es una batalla campal en la plaza entre partidarios y detractores del difunto. Una estampa hispánica. Con un muerto encima de la mesa y un rival, autoinculpado en su momento, en la cárcel, el Fago real, un Twin Peaks pirenaico, no está para fiestas, en esa bombona a presión de odios reconcentrados.

Sobre la miniserie en sí, Fago, con la filosofía del oportunismo apresurado de las instant movies, es una correcta recreación (a cargo del veterano artesano Roberto Bodegas) donde la Guardia Civil es la única que sale con buena imagen de esta producción de El Mundo. Tal como ocurriera con Desaparecida y su secuela UCO, la ficción con esqueleto de docudrama contribuye a valorar el trabajo de los agentes y a dibujar sus métodos en la actualidad, muy alejados tanto del peliculerismo USA como de la leyenda negra que envolvió durante lustros al característico color verde. A falta de una homologación de justicia con otros cuerpos, al menos reciben homenajes televisivos.

Fago se desmenuza en tres entregas, donde imaginamos que crecerá la severa figura del alcalde interpretado por Jordi Rebellón que sobresale entre el reparto coral. Por un momento parecía que estaba fuera de lugar el acento andaluz de Juanma Lara. Encarna a un sargento malagueño destinado en ese lugar donde el hombre de Cromañón perdió el bonobús. Lara, como siempre, con su ancha presencia, saca partido a tan plano papel.

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