El buen yantar

Juncal / Dirección: C/ Victoria, 8.

Poncio

PONCIO, como Sevilla, está donde tiene que estar; en la calle Victoria, donde la freiduría, en el lateral del Colegio. En Triana. Y allí íbamos en peregrinación para ver si estaba "el Moya" y disfrutar de la gran afición del marido de Julia; cocinar para él y para los que visitaban su casa.

El diálogo era siempre el mismo: "ýtenemos una mesa reservada para cuatro y por favor, de postre, cuatro tartas de manzanaý" Era el único sitio de Sevilla en que se empezaba pidiendo el postre: esa mítica tarta, crujiente la masa, dorada, con un poco de crema y finas láminas de manzana con una bola de helado de exquisita y perfumada vainilla. Placer de diosesý romanos.¡¡Ave Poncio, admiratum postrem, te salutam!!

La última vez que fui, empecé con un aceite en plato de picual con un magnífico pan de miga. Continué con una galleta de paté ibérico que es todo un prodigio, la galleta con recuerdos a la María Fontaneda y paté, eso sí, ibérico.

Seguí con un Sherry-Mary servido en una copa de Martini y con una mezcla increíble de sabores. Y sí, Tomás, aunque no te lo creas, fino caliente. Distinto. Único. Luego trajo Willy un salmorejo de remolacha con un caballito de jamón. Placer.

Todo esto con un rosado Gran Caus. Es de catetos hablar mal de los rosados. Prueben, si lo encuentran, este Gran Caus. Vino Perfecto.

Cuando estábamos en el máximo disfrute, apareció el camarero más genial de Sevilla: un señor de edad, con un gran mostacho y de modales de otra época; parece un figurante de una película de Garci. Este señor/camarero nos pone en la mesa "el plato": sobre un brochazo de crema verde, garbanzos con gambón y secreto al oloroso. Es de esos platos que te emocionan y que, como los grandes amores, esperas que no se terminen nuncaý

Pero todo tiene un lado negativo. Poncio cierra. Se lo llevan a la calle Betis, a otra cosa. No me hace gracia. Dicen que todo va a seguir igual pero con mejores vistas. Yo me quedo con la vista de una dorada a la semi-sal con aceite de langostinos y pompas de crema de aceitunas sobre una cabeza aplastada de langostinoý

¡Ave Poncio! Que sola se queda la calle Victoria sin tiý

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