Editorial

Prudencia ante un ajuste ineludible

DESPUÉS de una semana de vértigo, en la que se han adoptado medidas importantes para hacer frente a la crisis financiera y que, sin embargo, no han tenido un efecto tranquilizador inmediato en los mercados bursátiles, conviene hacer una reflexión sobre la situación en que nos encontramos. Lo más llamativo ha sido el plan de rescate del sector financiero finalmente aprobado en Estados Unidos, el país liberal por antonomasia, del que cabe decir una sola cosa: hay acuerdo generalizado entre los analistas de que merece la pena asumir el riesgo moral de una intervención sin la cual se avecinaba una catástrofe de dimensiones planetarias. En segundo lugar, la Unión Europea ha respondido a la crisis tardíamente y con una política compartida a grandes rasgos, aunque su ejecución siga sin ser compartida por las naciones miembros. En el caso concreto de España, las dos medidas adoptadas por el Gobierno Zapatero pueden considerarse adecuadas. La bajada de los tipos de interés se presenta como una iniciativa razonable, en este marco, ya que facilitará los créditos necesarios para reactivar la economía ahora que los riesgos inflacionarios son menores. El aumento de la garantía sobre los depósitos y la inyección a bancos y cajas de ahorros generan confianza, sobre todo teniendo en cuenta la solidez acreditada de nuestro sistema financiero. Habrá que estar pendiente, sin embargo, a la "letra pequeña" de estos compromisos, especialmente en lo referido al cumplimiento de los objetivos previstos (el incremento de los créditos) y el uso que las entidades bancarias hagan de esta ayuda extraordinaria, que conlleva un mayor endeudamiento del Estado. Hemos de ser conscientes de que las turbulencias no terminarán por arte de magia y que, independientemente de los efectos beneficiosos que traigan las medidas implementadas, los excesos tendremos que pagarlos entre todos. Se impone, pues, la prudencia en todos los agentes implicados, desde los consumidores a las administraciones, las empresas y las entidades financieras. Habrá un ajuste imprescindible porque no podemos vivir por encima de nuestras posibilidades.

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