La crónica económica

Manuel Hidalgo

Recesión

CUANDO un organismo como nuestro querido Banco de España avisa sobre el gran deterioro que muestra nuestra economía es que sin duda la situación se pone realmente seria. Por su responsabilidad y su conocido carácter mesurado, no es habitual costumbre de esta entidad la de pronunciarse de forma tan pesimista. Por ello, cuando es el Banco de España la fuente de estas misivas es obligación nuestra la de catalogarlas como relativamente graves.

Es cierto. Hacía muchos años que los indicadores no mostraban un comportamiento tan negativo y, lo que es peor, en prácticamente todos los frentes económicos. Irremediablemente, esto nos lleva a pensar que con certeza la economía española y andaluza estarán técnicamente en recesión antes de que zanjemos el año. Esto es, si el crecimiento intertrimestral del Producto Interior Bruto (PIB) ha sido hasta marzo de tan sólo el 0,3%, y los indicadores nos confirman que desde entonces todo se ha deteriorado, en el segundo trimestre o en el tercero cruzaremos la frontera con los números negativos. Por ejemplo, no sería exagerado un crecimiento del 0% en el segundo trimestre y del, por ejemplo, el -0,2% ó -0,3% en el tercero. Esto situaría a la economía española y andaluza en una situación de clara crisis económica y, para el último trimestre de este año, de recesión.

Pero, ¿cuáles son estos indicadores y cuál es su comportamiento para poder emitir augurios tan negativos? Para el caso andaluz tenemos dónde escoger. Por ejemplo, el consumo de energía eléctrica cayó un -2,4% en marzo. La matriculación de turismos disminuyó un -2,2% en abril, y la matriculación de vehículos industriales sufrió un desplome del -26,2%. El índice de comercio al por menor, que mide las compras en los comercios, se contrajo en un 7,7% en marzo, mientras que las ventas en grandes superficies lo hicieron a su vez en un 10,8%. Los índices de producción industrial andaluz de bienes de consumo y de equipo cayeron a tasas tan notables como -12,6% y -26,6%, respectivamente. Y así podríamos continuar.

Si el ávido lector ha estado atento a estos indicadores, podrá fácilmente comprobar que no hay ninguno relacionado directamente con la construcción, sector que hasta ahora ha sido protagonista mediático de la crisis en ciernes.

Estos datos sin duda confirman que la crisis ya se ha trasladado a todos los ámbitos de la economía española y andaluza. Son ambas dos economías que han dependido altamente de la financiación externa para mantener los finiquitados ritmos de crecimiento. La crisis internacional ha secado los pozos de donde obteníamos dicho dinero, frenando nuestro crecimiento literalmente. No sólo el mercado inmobiliario lo sufre, sino también el resto de las actividades sin prácticamente excepción. En resumen, lo que se suele catalogar como una crisis en toda regla, de manual. Si alguien quiere saber cuánto va a durar, no espere obtener respuesta, nadie lo sabe, aunque me atrevo a afirmar que no menos de año y medio.

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