PASA LA VIDA

Reconvertir la acampada

LAS acampadas que marcaron la campaña electoral del 22 de mayo cierran el círculo del proceso constituyente de las instituciones hoy 11 de junio con actos reivindicativos frente a las casas consistoriales. En Sevilla, la libertad de expresión del cabreo vuelve a su emplazamiento habitual, la Plaza Nueva, con mucha menos escalinata que la Encarnación para la puesta en escena asamblearia, y aún menos intimidad para dormir a la intemperie o prepararse la comida. ¿Y ahora, qué? Las movilizaciones atesoran un patrimonio intangible que se malversaría si se convierten las acampadas en un campamento permanente. Va contra su espíritu, porque se convertiría en un fin y no en un medio. Es la hora de desmontar los tenderetes y comprender que lo esencial es la participación ciudadana por nuevas e imaginativas vías en aras a reformar los defectos de nuestro sistema democrático.

Debe centrarse en objetivos concretos que puedan ser secundados por una mayoría heterogénea e interclasista. De lo contrario, será vistoso, etéreo e inútil. Una reforma de la Ley Electoral para que haya papeletas con listas abiertas ya sería un buen avance. Y una transformación radical del mercado de la vivienda y el suelo para parangonarlo a los criterios escandinavos o germánicos eliminaría muchos vicios de la sociedad española.

Lo que no se debe perder es el uso de la palabra en los espacios públicos, desde las plazas como la Encarnación hasta las redes sociales. La organización de coloquios y debates, la denuncia de las corrupciones grandes y pequeñas, la elaboración de un discurso colectivo siempre que haya voluntad de llevarlo a cabo. Si es así, y de modo pacífico, seguirá siendo elevado el porcentaje de población que simpatice con su causa, aun estando en posiciones ideológicas y sociológicas alejadas de ellos. He escuchado a mucha gente que jamás votaría a los acampados manifestar su apoyo y simpatía por lo que hacen. "Ya era hora de que alguien reaccionara", comentan. Un hartazgo que podría materializarse de otro modo y con otros protagonistas si los del 15-M se diluyen en el ambiente estival o se equivocan de estrategia.

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