Julio Lorca Gómez / Jlorca@i2bc.es

Registro de salud en línea

Ya está aquí el primer registro de salud personal en línea, desarrollado por la compañía Google de la mano de uno de los mejores hospitales del mundo, The Cliveland Clinic, en Estados Unidos

LA sensación de que la salud del futuro se está materializando es realmente apasionante. En el año 1997, hace ya más de una década, aventuraba en un artículo lo que estaba por llegar: "Todas estas experiencias demuestran que estamos viviendo un momento de importantes cambios en la forma de entender la atención sanitaria, que camina hacia un nuevo marco en el que el ciudadano será definitivamente el auténtico protagonista. Se podrán llegar a establecer verdaderas intranet sanitarias que utilizando el potencial de las herramientas de internet, -garantizando la debida confidencialid- ofrezcan la posibilidad adicional de abrir determinados niveles de acceso a la población general (consultas a distancia, seguimiento de tratamientos, ensayos clínicos, epidemiológicos, etc; tanto con médicos como con farmacéuticos) un proceso asistencial verdaderamente integral, articulado en torno a potentes tecnologías de la información, conformadas como grandes redes telemáticas, que permitirán mantener una historia clínica personal y única como reflejo de la biografía sanitaria de cualquier ciudadano, y que sea accesible desde cualquier punto y momento en que sea requerida".

Más tarde, hace unos cinco años, tuve la oportunidad de visitar la Cleveland Clinic en el Estado americano de Ohio. Buscábamos por entonces experiencias avanzadas en teleradiología y este era uno de los centros más innovadores del momento. Pues bien, a pesar de encontrarme frente a lo que tanto buscaba (profesionales qué, blandiendo sus reconocedores de voz en mano, informaban de forma automatizada, imágenes radiográficas de pacientes situados a decenas de kilómetros de distancia), no fue la telemedicina lo que más me impresionó. Tampoco lo fue contemplar la impresionante tecnología del recien premiado como mejor servicio de Cardiología de Estados Unidos. Lo que mas me sorprendió fue que en un país tan inequitativo en muchos aspectos de la atención a la salud, la implicación de ciudadanos anónimos fuese comparable a su excelencia tecnológica: mesas alargadas situadas por doquier, repletas de voluntarios jubilados que se dirigian a ti para facilitarte cualquier información o ayuda; dos papeletas para la Lotería recaudatoria, o la sugerencia de acompañarte hasta alguna dependencia alejada. "America is different", en lo bueno y en lo malo… -pensé por entonces-. No debería sorprender pues, que el mayor referente actual del mundo digital, Google, se haya aliado con el mejor centro hospitalario para lanzar su aventura más arriesgada: ofrecer en linéa a cada ciudadano su historia clínica.

Cuando hace unos dias conocía la noticia, me invadió una sensación dual. En primera instancia, la posibilidad de que los datos sanitarios de millones de personas fueran custodiados por quien ya posee (a través de su servidor de correo Gmail y de los históricos de búsqueda) más información sobre los ciudadanos que ellos mismos, me devolvía la sensación vertiginosa compartida meses antes con otros colegas, cuando analizábamos el excelente documental "el mundo según Google". En especial, revisábamos las amenazas descritas por Ian Brown, del Open Rights Group , sobre los renovados riesgos monopolísticos de la era post-Microsoft. En lo positivo, especulábamos sobre las potencialidades para la Salud del uso gratuito de las APIs de Google (Interfaz de Programación de Aplicaciones), como la asociada con Google maps, ya liberada; y que posibilitará la creación web hibridas (mashups) para fines epidemiológicos, como la creación de mapas dinámicos tras el cruce de datos clínicos con la ubicación física de los afectados (por ejemplo, evolución de casos de intoxicación en torno a una fábrica concreta); facilitado por el potencial de sus sistemas de información geográfica (por ejemplo Google Earth).

Pero la gran sorpresa ha sido comprobar que finalmente, uno de los hospitales más importantes del mundo, se ha implicado de lleno en la aventura: ¿Arriesgarían su destacado prestigio, cooperando con una plataforma en Internet de acceso libre, sin suficientes garantías? ¿Deberíamos entonces dar un voto de confianza provisional? ¿Será la alternativa "open" a otras comerciales como las presentadas hace meses por Steve Case con su RevolutionHealth o la Healthvault de Microsoft? Sólo el tiempo lo dirá… Por el momento, parece que Google ha comprometido que las páginas asociadas con esta iniciativa no serán utilizadas para su negocio de publicidad. Veamos cuánto dura.

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