La ciudad y los días

Carlos Colón

Salvar Las Teresas

Este de 2008 en que se cumplen 650 de la llegada de los carmelitas a Sevilla llamados por el rey don Pedro, que les dio casa en lo que fue el convento del Carmen de la calle Baños, sería un buen año para que los sevillanos nos involucráramos en la restauración del convento de San José, más conocido como Las Teresas de Santa Cruz. Si los carmelitas están en Sevilla desde 1358, los reformados por Santa Teresa de Jesús o descalzos lo están desde que en 1576 la mismísima santa de Ávila fundó aquí casa, estableciéndose sus hermanas primero en la calle Alfonso XII, después en Zaragoza y finalmente, en 1586, en este convento del barrio de Santa Cruz que ahora se cae a pedazos. Para que su certificado de nacimiento tenga más nobleza, si Santa Teresa fundó en Sevilla -dejando aquí el único retrato cierto que de ella existe y el tesoro del manuscrito de El castillo interior o las moradas-, San Juan de la Cruz se ocupó personalmente, enviado aquí por Santa Teresa, del traslado desde la calle Zaragoza al barrio de Santa Cruz.

Hay sobradas razones históricas, artísticas y literarias para considerar necesaria y urgente la restauración de Las Teresas. Deben arrimar el hombro, por este orden, la Iglesia, los sevillanos, las asociaciones, las fundaciones y los organismos públicos. El orden lo establece la responsabilidad: corresponde a la Iglesia, a los sevillanos creyentes (y también no creyentes, pero admiradores de las obras de Teresa de Ávila y Juan de la Cruz o amantes del patrimonio de la ciudad) y a las asociaciones religiosas, vecinales (la de Santa Cruz, con su presidenta María José del Rey al frente, ya está en ello) o culturales involucrarse los primeros en la salvación de Las Teresas; corresponde después a las fundaciones comprometidas con la ciudad, su historia y su patrimonio; y, por último aunque su aportación deba ser lógicamente la más cuantiosa, a la Junta de Andalucía y al Ayuntamiento por tratarse de un patrimonio andaluz y sevillano de inmenso valor histórico y artístico.

Nada se puede reprochar a la Junta de Andalucía en cuanto a restauración de edificios religiosos y no mucho puede pedírsele a la Iglesia de Sevilla, que se enfrenta a graves retos en muchos frentes. Pero a los sevillanos creyentes o amantes del patrimonio de su ciudad, a las muchas asociaciones religiosas de Sevilla y a las fundaciones de carácter cultural hay que pedirles que vayan por delante de las instituciones, volcándose en la ayuda al convento de las Teresas (quien quiera puede hacerlo ya en el BBVA, cuenta a nombre de las Carmelitas Descalzas: 0182 0477 60 020 1561542).

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