la ciudad y los días

Carlos Colón

Lo que Sevilla debe a Enriqueta Vila

AEnriqueta Vila, flamante académica de la Real de la Historia, la Universidad de Sevilla y el americanismo a ambos lados del océano le deben mucho. Es una de esas deudas que esta ciudad raramente paga y que sus protagonistas raramente exigen. La ciudad presta un interés distraído a sus logros, como si lo que se hace tras el foso de la antigua Fábrica de Tabacos guardara poca relación con el progreso y la mejora de Sevilla. Y ellos, por su parte, los mejores de ellos, investigan, escriben y enseñan por vocación y por pasión, contentos con el reconocimiento de quienes tienen autoridad para otorgarlo; y con el aprecio de sus alumnos y discípulos.

Pero Sevilla tiene otra deuda contraída con Enriqueta Vila. Saltó el foso en numerosas ocasiones para ocuparse de otras instituciones y de la cosa pública. Para un investigador nada hay más delicioso que el silencio de las bibliotecas y los archivos, el lento despliegue de las redes que interrelacionan los datos aportados por los documentos hasta formar un relato coherente que permita interpretar los hechos del pasado. La Historia.

Silencio, constancia, rigor, reflexión… Valores que se avienen perfectamente con el sereno carácter de Enriqueta Vila y representan lo contrario de la vida pública. Sin embargo, ella saltó el foso, dejando en parte sus archivos y bibliotecas, para servir a Sevilla no sólo a través de la Universidad, la Escuela de Estudios Hispanoamericanos o la Academia de Buenas Letras, sino desde el Ayuntamiento, y durante ocho años, a través de su inscripción en las listas del Partido Andalucista. Cuatro en la oposición como responsable cultural y otros cuatro como concejal de Cultura en el Ayuntamiento PP-PA presidido por Soledad Becerril.

"Acercando las letras desde el Ayuntamiento", tituló con acierto la compañera Patricia Godino su crónica sobre los compromisos cívicos asumidos por Enriqueta Vila en su etapa como concejal. Cosa suya, como recordaba Patricia, fueron los actos del Centenario del Cine, la "resurrección" de la Banda Municipal de Música, la promoción de actividades relacionadas con la literatura, la historia y las ciencias sociales, el relanzamiento de la revista El siglo que viene y sobre todo la creación de las bases de la actual Red de Bibliotecas Municipales, "uno de los programas más ambiciosos y necesarios a finales del pasado siglo en la capital andaluza".

Esta investigadora de prestigio internacional no dudó en arremangarse las puñetas de la toga académica para trabajar por su ciudad, asumiendo la exposición y los riesgos, incomprensiones o zancadillas de la vida política para mejor servir a Sevilla.

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