Fragmentos

Juan Ruesga Navarro /

Sevilla no volverá...

ENTONCES, la vejez excluye toda posibilidad de felicidad?

-No, la felicidad excluye a la vejez." G. Janouch. Conversaciones con Kafka.

"Sevilla, me temo, no volverá a ser el centro del mundo de la forma en que lo fue en los siglos XVI y XVII", dijo Sir John Elliott, el ilustre hispanista, en su discurso en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla, al ser investido doctor honoris causa, el noviembre pasado. En cierta forma también establecía una cierta nostalgia de la Sevilla que conoció en los años cincuenta, al decir que "mi Sevilla es mucho la Sevilla de hoy, pero también la del pasado". Aunque, como él mismo reconoció, aquella ciudad le encantó pese "a la terrible pobreza en las caras de los niños que nos pedían comida o dinero". La transformación ha sido increíble, dijo, se ha generado una creatividad y un dinamismo que no va a perderse. Hay problemas de emigración de la juventud, pero volverán con nuevas ideas, afirmó.

La verdad es que la ciudad que cada uno de nosotros conoció en su infancia o juventud no volverá. Pero no sé si lamentamos más que no vuelva aquella ciudad o que no pueda volver la juventud que teníamos entonces. Dentro de unas cuantas semanas celebraremos los veinte años de la inauguración de la Exposición Universal de 1992. La actual generación que está inmersa en sus estudios o buscando su primer empleo en un mundo agrio y difícil, o no vivió la Expo o no la recuerda más que vagamente. Para los que tuvimos la experiencia vital de participar en ella, nos pareció que durante unos meses vivíamos en el centro del mundo. Parece que ha pasado una vida. Y no había internet. ¿Es posible? Durante los años de mi niñez, en las reuniones familiares escuché las maravillas de la Exposición Iberoamericana de 1929. Cuando veo las fotos de la época y estudio los planos, veo que fue un gran esfuerzo para su época y que muchos temas planteados siguen sin resolver. Pero en su conjunto era una ciudad muy provinciana, y un país de tercera fila. Algunas veces, añoro ver pasar el Silencio por una Plaza del Salvador solitaria y vacía. ¿Y qué? La vida sigue y las diferentes ciudades que un día fueron Sevilla, se superponen unas a otras como siempre ha sucedido, edificadas sobre la anterior, sin conservarla. Sí, quedan algunos edificios de otras épocas. ¿Los más importantes? No lo sé. Puede que sí. Desde luego algunos de los más grandes. Más o menos conservados. Todos ellos muy transformados. Incluso nos ha dado tiempo a hacer y rehacer varios. Como el Álcazar. O la Fábrica de Tabacos-Universidad. Sólo por citar un par de ejemplos.

Volviendo al discurso de John Elliott, recuerdo sus palabras: "..quizás el mundo se ha vuelto tan vasto y tan complejo, que la tentación es pensar en corto". Puede ser. Pero me empeño en ver lo que somos, no lo que fuimos. El espejo por las mañanas es implacable. Aunque si por un momento nos alejamos del discurso histórico, de los hechos, y nos abandonamos a la melancolía, podríamos reconocer que en ocasiones el mito podría ser más fuerte, más consistente, que la verdad.

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