Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Simplemente Soraya

LEO un reportaje en El País con la tesis de que 'ellos tienen apellido y ella es Soraya', simplemente. Es una tesis feminista, por si no lo pillan. Sostiene que hay tics sexistas en el mundo político, porque a los hombres se les llama por su apellido, mientras a las mujeres se las conoce por el nombre de pila. La nueva portavoz del PP en el Congreso es objeto de otros desvelos. En El Mundo, Jaime Peñafiel abre su sección con la bobada de que antiguamente se le ponía a las niñas españolas el nombre de Soraya, porque estaba de moda la princesa que había sido primera esposa del Sha de Persia.

Hace de eso medio siglo. No conocíamos todavía al ayatolá Jomeini, que rumiaba su venganza en el exilio de París. Una situación que caricaturizó Salman Rushdie en su novela Versos satánicos, lo que le costó la condena a muerte del jefe religioso chiíta. Total que Peñafiel sostiene que ese nombre, Soraya, es muy ordinario. Y eso que Jaime desconoce que había un travestí muy conocido en Sevilla, que se hacía llamar Soraya, que era compañero artístico del famoso Esmeralda que tanto se parece a Gadafi. En resumen, publican en El Mundo una tesis elitista: todo sea por disparar contra el liderazgo de Mariano Rajoy.

Servidor niega la mayor. Uno de los políticos más importantes de la democracia española, González, ha sido conocido siempre por su nombre de pila, Felipe. Pero la tesis feminista no se limita al nombre; utiliza el argumento de que también se refieren a Soraya como "esta chica". El profesor Enrique Tierno Galván, que despreciaba a los máximos dirigentes del PSOE, aunque tuvo que ingresar con todo el PSP y sus deudas en el partido rival, acuñó en los años 70 el término "estos chicos" para referirse a Felipe, Alfonso y compañía. Así que esta descortesía no es nueva, ni dedicada en exclusiva al género femenino.

Las autoras de la vindicación feminista tienen razón. Pero en el país del tuteo hay que generalizar su tesis: conocemos más a los políticos por su nombre que por su apellido. Todo el mundo sabe quiénes son Soledad, Teófila, Celia o Magdalena. Sin embargo, hay veces que el apellido se impone como marca: Bustinduy por ejemplo. Con los hombres también funciona. El presidente Rodríguez de la Borbolla era citado como Pepote, sin que se montara ninguna cruzada. Al propio Rey se le conoce por Juan Carlos y no por su apellido Borbón. La última evidencia en defensa de Soraya Saénz de Santamaría es que se ha dicho que es "curva, muelle y blandita". Hombre, a Mariano Rajoy le han acusado de maricomplejines desde los púlpitos radiofónicos y a Zapatero en sus propias filas le pusieron Bambi, sin que nadie haya gritado ¡anatema! ¿Y si tirias y troyanos dejan trabajar a esta inteligente mujer, sin más?

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