La ciudad y los días

carlos / colón

Unidos podemos (zampárnoslo)

LO más importante para la salud democrática es el conocimiento que se tenga acerca de lo que se vota. La democracia, por ser la máxima libertad conquistada (no regalada) por los ciudadanos, exige ese requisito previo de toda libertad que es la racionalidad crítica. Y también -todo hay que decirlo- pragmatismo un punto descreído. El gran periodista Indro Montanelli animó a "votar tapándose la nariz", aludiendo al voto que busca el mayor bien posible dentro de las condiciones y limitaciones de la realidad. Algo importante en nuestro caso porque vivimos un momento aun económicamente difícil a la vez que políticamente mediocre -probablemente reflejo de un momento social también mediocre- que hace necesario garantizar lo mejor dentro de lo posible en vez de dejarse seducir por la propaganda que promete lo que es irrealizable en unas condiciones que no son, desde luego, inmodificables, pero si fuertemente condicionantes.

No crean a quienes hablan en consignas tipo "el cielo no se toma por consenso, sino por asalto" (Pablo Iglesias citando a Marx) o "¡Queremos gobernar, asaltar los cielos, y no ser nunca más subalternos del PSOE…!" (Monereo anteayer en Córdoba), que, además de ser retórica hueca y añeja, mal encubren tics totalitarios: democracia y asalto son incompatibles. No crean tampoco a quienes hablan de una segunda transición ("¡este es el año 77!" le susurró Anguita a un Pablo Iglesias lacrimoso mientras se abrazaban), porque solo un sectario o un ignorante puede comparar la transición de una dictadura que duró 40 años y se instauró tras una cruenta guerra civil -nada menos que un cambio de régimen- con el posible paso de una etapa bipartidista a otra cuatripartidista. Y con matices, porque hay analistas que contemplan solo dos bloques en estas elecciones: el constitucionalista (PP, PSOE, C's) y el populista-comunista (Unidos Podemos); o el de centroderecha liberal (PP y C's) y una izquierda en precario equilibrio entre la socialdemocracia y la izquierda extrema populista (PSOE y Unidos Podemos).

El PP lo tiene claro: "Albert, no dividamos fuerzas, vota PP". Y Podemos también, según repite Iglesias: "Creo que tenemos posibilidad de acercarnos juntos a la mayoría absoluta". Lo penoso es que el centenario PSOE puede jugar un papel secundario de apoyo parecido al del barbilampiño C's. A lo peor el nombre completo del partido podemita es Unidos Podemos (zamparnos al PSOE).

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