Desde el fénix

José Ramón Del Río

Viajar con niños

CONFIESO que nunca me ha gustado viajar en coche con niños. Y eso que, como padre de siete hijos, tenía que haber terminado por acostumbrarme. Yo lo achaco a que mi primera niña no aguantaba sin vomitar el mínimo trayecto, y lo hacía sin previo aviso. Ahora he pretendido enmendarme con mis nietos y me he ofrecido a llevarles en coche. Yerno y nuera me han mirado con suficiencia y preguntado si tengo en el coche los asientos autorizados por Tráfico para transportarles. Porque resulta que desde que mis hijos eran niños hasta que me convirtieron en abuelo se ha dictado una normativa ECE-R 44/04, que sólo tiene de breve el título.

Hago gracia al lector de las complejidades de la norma, pero, resumiéndola al máximo, ésta consiste en lo siguiente: bajo los principios de que los niños menores de 12 años y que midan menos de 1,35 deben usar los sistemas de retención homologados y que nunca deben viajar en asientos con airbag, a las criaturas se les clasifica en cinco grupos, en función de su peso y su edad, y a los dispositivos de retención se les denomina "cuco", "arnés de seguridad para capazo", "silla-cesta" o "asientos con ajuste del cinturón" y "cojín elevador con respaldo", y deben colocarse, unos en el asiento trasero y en posición transversal; otros, en el asiento delantero o trasero, unos en el sentido contrario a la marcha, y otros en el mismo sentido de la marcha del vehículo. Una vez que hayas pesado a tus siete nietos y preguntado su edad y adquiridos los asientos, se trata de instalarlos, para lo que, solicitas ayuda, dada tu congénita torpeza. Y yerno (o nuera) te pregunta si sabes lo que es el "Isofix" y se asombra que no lo sepas cuando el artilugio lleva diez años en los vehículos, y que se trata de un sistema de fijación universal, basado en puntos de anclaje y que permite colocar cualquier tipo de asiento en "casi" cualquier coche, "casi" sin error. (Dada tu mala suerte habitual, es "casi seguro" que la excepción se cumplirá en tu caso). Instalado el bebé en el capazo del asiento delantero, en posición contraria a la marcha, con cuidado de no confundir los cinturones de pelvis y hombro, continúas colocando sillitas con tirantes, cojín elevador con respaldo y pronto descubrirás que o te sobran nietos o te falta coche y que alguno de los nietos o la abuela no caben en tu vehículo.

No es de criticar esta normativa tan precisa, porque la vida de un niño vale más que todos los gastos y molestias que origina. Pero nos impide a los abuelos la otrora travesura de llenar el coche de nietos, llevarlos al cine o de paseo, montarlos en los cacharritos y atiborrarlos de golosinas, para devolverlos, dormidos y pringosos. No cabe duda de que la seguridad tiene su precio.

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