la ciudad y los días

Carlos Colón

Vocación de mayoría frente a radicalismo

ESTOY de acuerdo con Felipe González: "El PSOE ha perdido la vocación de mayoría y tiene que recuperarla (…) mirando a la sociedad, no de manera sectaria, sino con espíritu de consenso y capacidad de dialogar". También comparto su convicción de que para lograr la confianza de la mayoría los socialistas deben ser capaces de ofrecer un proyecto creíble para la mayoría. Y que la debilidad del PSOE será la debilidad de España. Como -añado- también lo sería la del PP en este país de tan clara tendencia bipartidista.

Lo dijo el domingo, en el acto/homenaje que conmemoraba su llegada al poder hace 30 años ante un PSOE sin timón ni rumbo. Rubalcaba, que definió el PSOE como "totalmente anticapitalista", le replicó que debían optar por un "radicalismo reformista" y "reflexionar" sobre la petición sindical de pedir un referéndum sobre la política de Mariano Rajoy (cuestión que hasta ahora había rechazado). Y además reivindicó al mismo Zapatero por cuyos errores algunos militantes han pedido públicamente perdón. Este hombre no se entera. Más inteligente que Zapatero, lo que no es ningún elogio, Rubalcaba es un superviviente del naufragio zapaterista que ahora intenta rentabilizar los efectos de la catástrofe, no provocada, pero sí agravada por ellos.

En su extraordinario Memoria del mal, tentación del bien (Península) escribe Tzvetan Todorov, exigiendo la separación de lo político y lo económico: "Los poseedores del poder político no deben controlar también, enteramente, la economía. Vemos entonces por qué cierta ortodoxia marxista es incompatible con la democracia liberal: la expropiación de los medios de producción pone el poder económico en manos de quienes ostentan ya el poder político. El mantenimiento de la propiedad privada, en la medida en que asegura la autonomía del individuo, está de acuerdo con el espíritu democrático, aunque no baste para hacerlo triunfar. Recíprocamente, una política por completo dictada por consideraciones económicas es ajena al espíritu de la democracia liberal, diga lo que diga, hoy, un discurso ultraliberal que pretende resolver todos los problemas sociales gracias a la economía de mercado".

Lo peor que podría pasarnos es que el PP, empujado hasta brutalmente por Bruselas y Alemania, se deslizara (aún más) de la democracia liberal al ultraliberalismo que somete del todo la política al mercado, mientras la estrategia del PSOE lo llevara de la socialdemocracia de centro izquierda, dialogante y con espíritu de consenso, a posiciones radicales abandonadas hace muchos años, intentando así capitalizar el dolor, la frustración y el descontento sin tener los instrumentos políticos y económicos para solucionarlos.

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