Opinión

Antonio / Sanz

El 'Zapaterazo'

SE les acabó el cuento. A los socialistas se les acabó vivir de la demagogia. La izquierda española se desnuda y deja ver su auténtica realidad, su falso progresismo, las mentiras y debilidades de su compromiso social con los más débiles. Se destapó la careta de los recortes y el hachazo social.

Han sido muchos años, demasiados, teniendo regalado los socialistas el plus de credibilidad como garantes del sistema de protección social. Teniendo, casi en exclusiva, el beneficio de la representación de las clases trabajadoras, del liderazgo en las políticas sociales.

Ha tenido que ser el Zapaterazo aprobado lo que ponga las cosas en su sitio. Un partido como el PSOE, que es una fábrica de crear parados, pobreza y recesión, nunca podía ser garante de ningún sistema de protección social. No hay política más antisocial que aquella que destruye empleo. No hay política más falsa que aquella que muestra su orgullo por el incremento del número de prestaciones por desempleo, cuando su causa es el crecimiento desmesurado del paro.

Ésta es la verdadera cara del socialismo de Zapatero, Chaves y Griñán. Han sido demasiados años tragándonos una gran mentira. Han sido demasiados años echando la culpa de todo a los demás. Sólo el puñetazo en la mesa de la Unión Europea y la imposición del "gran" amigo Obama, han obligado a todos a tener que reconocer la cruel realidad: el PSOE es el primer partido que pasará a la historia como el que bajó las pensiones en nuestro país. Zapatero es el primer presidente de la historia democrática que recorta el sueldo de los funcionarios Quien impulsó el mayor mazazo al estado del bienestar. Quien dejó tirada a la clase trabajadora, rebajó sus derechos, su protección social…

Todo es un auténtico despropósito. Negar la crisis, ocultarla, rebajarla. Cruzarse de brazos, esperar que escampe, dejación de responsabilidades, no gobernar. Mentir con la salida, los falsos brotes verdes, el fin de los números rojos, la manipulación de la cifra de parados.

La causa era la crisis. Hoy el problema son Zapatero y Griñán. Han jugado a manipular la realidad, mentir a todos. Las pocas medidas tomadas desde el Gobierno han sido auténticos boomerang de demagogia e irresponsabilidad que ahora se les ha vuelto en contra. El auténtico coste de sus errores, de sus improvisaciones lo van a pagar muy caro todos los españoles, especialmente, pensionistas, funcionarios, familias, autónomos y pymes. Lo peor es que encima se vuelven a equivocar, siguen sin rectificar, prefieren hacer recortes sociales en vez de hacer las reformas necesarias. Para más inri, aquí no queda todo. Se anuncia desde el Gobierno una subida de impuestos, las consecuencias del IVA, un recorte brutal de inversión en obra pública.

Lo peor es la imagen de desconcierto, de descontrol que ofrecen los gobiernos socialistas. La desconfianza que generan, la manera de ahuyentar inversores externos. El ridículo de la presidencia de turno de la UE es un ejemplo de ello. Lo terrible es que es a coste de un precio excesivamente caro para los españoles. Se les ha ido de las manos la crisis. Han sido demasiados meses dando palos de ciego. Para colmo, ahora ni siquiera podemos tomar decisiones de manera autónoma, hemos perdido el control. Con Zapatero, España ha pasado de presidir la Unión Europea a ser presidida, controlada y vigilada por la Unión Europea.

En Andalucía, si cabe, a lo nacional debemos unir el auténtico master de desgobierno que está dando Griñán. La última prueba, la intervención por el Banco de España de Cajasur. Mientras Griñán se preocupa y ocupa por ser conocido como Pepe, no le queda tiempo para sostener los intereses de nuestro sistema financiero andaluz, como no le queda tiempo de volcarse en los problemas de los andaluces al obligarse a dedicarse en exclusiva a resolver la crisis, los líos y los problemas internos de los socialistas andaluces. Simplemente lamentable.

Las consecuencias: que se lo pregunten a los 900.000 pensionistas que verán recortadas sus prestaciones. De ellos, 221.000 viudas, 475.000 jubilados, 182.000 por invalidez o los más de 25.000 huérfanos. Pensionistas con una pensión media ya un 9% menor que el resto, donde gracias a Griñán y Zapatero, dos de cada tres pensionistas que reciben prestación contributiva no verán aumentar su pensión, perdiendo así poder adquisitivo después de que Javier Arenas, siendo ministro de Trabajo, impulsara por ley en 1997 la garantía de incremento anual.

Que se lo expliquen a las familias de los más de 100.000 nuevos niños que en Andalucía nacen al año y que perderán la prestación de 2.500 euros. A los 500.000 (250.000 sólo de la Comunidad Autónoma ) funcionarios andaluces a quienes les van a quitar una media del 5% de sus salarios. O a los 170.000 solicitantes por dependencia, aún sin prestación, a quienes el Gobierno ha aprobado van a perder el derecho a la retroactividad en su prestación.

Dada la gravedad del momento, la magnitud de la crisis económica y social o las consecuencias de la crisis política de un Gobierno "noqueado", el cambio político no es sólo una urgencia, es una auténtica necesidad, y además, cuanto antes. Y además, no podrá ser cualquiera, el cambio político tiene que ser extraordinario.

En España no sólo ha entrado en crisis la economía, ha fallado la política, ha faltado gobierno. El cambio, por tanto, no sólo debe limpiar la herida, hace falta algo que nos devuelva la salud.

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