La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Qué alivio si no amaneció con guasa

Abre uno el periódico y, a la misma vez, se tienta la ropa con el ánimo en tres cilindros no vaya a ser que haya guasa. Y se va uno de cabeza a las esquelas y respira aliviado viendo que hoy no se ha ido otro amigo más. El invierno es particularmente efectivo en eso de ir eliminando de la nómina de la vida a gente cercana, que hay que ver la alineación que podría hacerse con esos amigos que se fueron. Por eso, cuando a la hora del desayuno se encara hoy con esas últimas páginas del periódico que son las primeras en abrirse, la inquietud se adueña de uno dejando una sensación de zozobra que dura lo que dura el repaso a esos recuadros que tanto nos dan que temer. Va el invierno plegando velas con el huracán Emma haciendo estragos tornado incluido, tiempo de indudable efectividad para el equilibrio demográfico y vaya tela el alivio si el día no amaneció con guasa.

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