la ciudad y los días

Carlos Colón

A 'atarazanazos'

LA Junta se lía a atarazanazos (más bien a caixaforumazos) con el alcalde. Éste se pone de perfil -"¡las Atarazanas dependen de la Junta!"- para que no se note demasiado lo de la demora de las licencias; y "apuesta" porque el proyecto del Caixafórum permanezca en las Reales Atarazanas y la entidad financiera realice allí "su inversión para recuperar este magnífico edificio". Cualquier día este hombre, creyendo que Troya aún resiste, envía un cuerpo expedicionario municipal en ayuda de Príamo.

En cuanto al consejero de Cultura -practicante del marxismo de "la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte"- ha manifestado que los chicos de La Caixa le han dicho "que se quieren ir y que se van a la Torre Pelli"; pero después ha añadido que le han ofrecido la posibilidad de que el proyecto del Caixafórum se mantenga en las Atarazanas con la entrada de la Junta y del Ayuntamiento; para, al final, concluir que ha rechazado esta posibilidad al entender que es un proyecto pensado para instalar un Caixafórum. Con lo que volvemos al principio. Pero más liados: leí la noticia con distintas redacciones y era imposible sacar nada en claro. O sólo una cosa: que el Caixfórum será el enésimo garrote que la Junta y el Ayuntamiento -o el Ayuntamiento y la Junta- utilicen en su guerra de cristobitas.

Peleas de marionetas. "Andalucía y Sevilla merecen ser respetadas", ha clamado el consejero de Cultura al anunciar que ha ordenado a los servicios jurídicos de la Junta que inicien el procedimiento de resolución del convenio con La Caixa y estipulen una indemnización proporcional a las cantidades pactadas en él. Sí, Andalucía y Sevilla deben ser respetadas, ciertamente. Pero antes que por nadie, por sus propias autoridades. Y no es así. Como se demuestra, entre muchas otras cosas, en la incapacidad de la Junta y el Ayuntamiento para unirse frente a La Caixa.

Con lo del Caixafórum pasa como con todo: los andaluces somos el culo de España. Un culo muy aplaudido y lucido por razón turística, eso sí, como los de las showgirls de Las Vegas. Pero culo, al fin. Y como tal nos tratan. Con silbiditos, pellizcos y cachetes. Con mal disimulado desprecio. La Caixa ha hecho lo que ha hecho porque enfrente tenía a la Junta de Andalucía y al Ayuntamiento de Sevilla. Dos autoridades más bien débiles (y estériles). Y además grotescamente peleadas entre sí por estrechas cuestiones partidistas (no ideológicas: busquen ideologías e ideas por San Telmo, el antiguo Hospital de las Cinco Llagas o la plaza de San Francisco, a ver si tienen suerte y las encuentran).

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