Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

De balones

DOS partidos ligueros del Sevilla en una misma semana, pero uno el lunes y el otro el viernes. ¿Cuándo y a qué hora se emitirá el próximo encuentro en abierto de la BBVA? Nadie lo sabe ahora mismo. Sólo los chicos de Mediapro. Y eso es que es el partido de "interés general". Desde que se programa en Marca TV suele ser un partido de escaso interés. Lo tienen que solventar a desgana, por imperativo legal. Se acabaron los años en los que La Sexta pagaba 2 millones cada noche del sábado.

La televisión liguera lleva tambaleándose desde antes de la crisis y no es una burbuja, es un gigante de barro (no sólo los pies) que se hará añicos si revientan los dos grandes. El Madrid y el Barcelona, a su manera, han resquebrajado el fútbol y la información deportiva en España; y ahora son los únicos que maquillan las cifras de Mediapro a fuerza de llenarse sus manirrotas carteras. Ellos tienen el interés general de verdad. Y la selección, pero ya sabemos que Telecinco no volverá a pagar un millón de euros por partido y que TVE cerrará el grifo de los 4 millones por amistoso para siempre. Más que inauditas, estamos hablando ya de cantidades indecentes.

La televisión vino a inflar todas las cifras del fútbol: más millones, más gastos, más partidos, con todos esos torneos interminables. Una inflación suicida que va deformando a las productoras, a las plataformas y a los clubes. Parte del fiasco financiero de La Sexta se debe a esta ruleta rusa en la que se embarcó Mediapro: todo lo que la cadena generaba por un lado, se desangraba por el otro, por el lado del balón. La proyección internacional, con esos desórdenes horarios que cabrean con razón a los socios que todavía quieren sentarse en las gradas, son los pelos por los que está cogido el náufrago de Mediapro. Pero de lastre, atados a su cintura, los millonarios derechos de unos clubes hundidos.

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