Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Fue un buen día, pero mejorable

Al fin se oficializó el compromiso de Chaparro con Lopera, pero qué le cuesta sacar adelante las obviedades

ANTIER mismo hacíamos saber que ojalá fuese el lunes, festividad de San Marcelino mártir, ayer, un buen día para los béticos, esas sufridas criaturas que andan pasando lo que no hay en los escritos. Era un deseo que, aparentemente, se ha hecho realidad. Era que Paco Chaparro oficializase un compromiso que estaba a expensas únicamente de flecos, de unos flecos que a veces parecían obstáculos insalvables, que ya se sabe qué envergadura tienen los flecos en cada negociación que mantiene Lopera, ese prócer. Flecos por un lado, ofrecimientos por otro y, al fin, luz blanca, habemus entrenador, que diría el camarlengo.

Abundábamos en que si Chaparro firmaba, las vibraciones mejorarían para el bético, aunque sólo fuese en el capítulo deportivo. Hubo fumata blanca tras la estupidez enésima de jugar al escondite con los profesionales de la información, esos admirables ciudadanos que han de fajarse con la actualidad de cara, siempre de cara, llueva, ventee o haga mucho calor por el Fontanal, con el teléfono sólo como recurso. Enésima falta de consideración para el trabajo de reporteros que se ganan la primicia de sol a sol y que ayer eran toreados una vez más a causa de los caprichos, los dislates y las desconsideraciones del todavía manijero del Real Betis Balompié.

Buenas vibraciones con el compromiso firmado por el competente técnico trianero, pero mejores serían si no estuviese Lopera por medio. Mejores si no le estuviese costando Dios y ayuda a Chaparro para lograr obviedades, obligados cumplimientos en cualquier club de su categoría. Cumplimientos tales como conseguir sueldos dignos para los colaboradores, que la ciudad deportiva sea funcional y racionalmente dirigida. Lo principal, que el equipo esté en condiciones de competir en Primera División y que, por ejemplo, cuando se enfrente al Sevilla sea capaz de plantear una pelea entre iguales y no un pulso entre hombres y niños. Vibraciones mejorables, ¿verdad?

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