La ventana

Luis Carlos Peris

De cuando la calor era invencible

AUNQUE acongojados por el segundo ataque serio de la calor, cautivos y desarmados ante lo que se nos viene encima, habremos de convenir en que combatir la calor en estos tiempos no tiene mérito comparado con lo que significaba plantarle cara cuando el aire acondicionado estaba en embrión. Hubo noches que se regó la cama sin pensar en el efecto boomerang que supone la posterior evaporación. Era complicado superar la barrera del insomnio, ese suplicio de cuando el mercurio no baja de los veinticinco grados centígrados. Una fórmula vespertina era meterse en el Palacio Central, Lloréns, Imperial o Pathé para sestear de cinco a siete y ver la película de siete a nueve en aquellas sesiones continuas. Desde que ese aire acondicionado mediante refrigeración Carrier que se disfrutaba en los cines se extrapoló al domicilio, la heroicidad bajó enteros.

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