la tribuna económica

Rogelio / Velasco /

Sobre el cambio de modelo productivo

DURANTE la última década, los investigadores han opinado y escrito insistentemente sobre la necesidad de cambiar el modelo productivo de la economía española. Desde el inicio de la crisis, esta idea se ha incorporado a la agenda de los partidos políticos como un objetivo prioritario de la política económica.

La propuesta no tiene la misma intensidad en todos los territorios. Aun con avances y progresos que siempre pueden realizarse, en Madrid, País Vasco, Navarra y, en menor medida, en Cataluña, el modelo productivo ha ido modificándose en los últimos años al orientarse en mucha mayor medida hacia los mercados exteriores. Es en el resto de regiones en donde la tarea requiere todavía cambios profundos.

Adicionalmente, aparece con mucha frecuencia en las declaraciones de los partidos políticos y en los medios como una tarea que tienen que realizar, sobre todo, los gobiernos, tanto el central como los autonómicos. Como si éstos tuvieran una varita mágica que les permitiría, por decreto, modificar la estructura productiva para que se produjera el cambio de modelo.

Además, el cambio se ha asociado, en exceso, a la creación de nuevas tecnologías, como si los restantes sectores -que componen la mayor parte de lo que tenemos- apenas jugaran un papel.

En realidad, el cambio de modelo se está ya produciendo. De manera invisible, sin que medie ninguna ley específica, las empresas están hoy más que nunca volcadas hacia la exportación de productos y la prestación de servicios en los mercados internacionales. Con las mismas tecnologías -que van evolucionando-, fabricando básicamente los mismos productos, prestando los mismos o similares servicios. Pero con una diferencia fundamental: en lugar de hacerlo en el mercado doméstico, lo realizan en los mercados internacionales. Esta semana, conocíamos la noticia de que ACS obtenía un contrato de casi 1.000 millones en el Reino Unido, para la construcción de una planta de tratamiento de residuos. La frecuencia de las noticias hace que éstas pasen desapercibidas. Todos los meses conocemos que alguna de las seis grandes empresas de ingeniería civil consigue un contrato de cientos o miles de millones de euros, en Europa, América e incluso en Australia. Resulta extraordinario -y muy significativo de la transformación experimentada- que ninguna de esas grandes empresas haya desaparecido, a pesar de que este año la construcción no residencial estará por debajo de la tercera parte del nivel máximo alcanzado en España hace sólo unos años.

Más próximo a nosotros, hemos conocido que las exportaciones de bienes en Andalucía será un 20% superior a la del pasado año, que ya creció a una tasa similar respecto del anterior. Esas grandes empresas de ingeniería son resistentes a la crisis porque han cambiado su modelo. Ahora, sus mercados son el mundo entero, como de manera creciente están haciendo también muchas empresas andaluzas.

Sin que medie ningún decreto específico, están mostrando el camino a seguir. No se trata sólo de generar nuevas tecnologías. Exportar, que requiere capital humano intensivo, es también cambiar el modelo productivo.

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