Editorial

El candidato del Partido Popular

EL cónclave de diputados, senadores y parlamentarios autonómicos del Partido Popular de toda España, previsto para este fin de semana en Córdoba, tampoco será el momento en que la dirección nacional de este partido anuncie la identidad del candidato o candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía, una de las incógnitas más destacadas de la política regional. Según la secretaria de Organización del PP-Andalucía, Ana Corredera, la llamada Interparlamentaria se desarrollará en función de su propia agenda sin que esté previsto debatir la candidatura que se enfrentará a Susana Díaz cuando ésta, en ejercicio de su potestad estatutaria, disuelva el Parlamento andaluz y convoque elecciones, anticipadas o no. Corredera reconoció ayer que el tema está sobre la mesa y que se avanza en su resolución a través de los contactos permanentes entre la dirección nacional, la andaluza y las ocho presidencias provinciales de la formación. El proceso de designación se mantiene, en todo caso, dentro de la más estricta opacidad y fuentes solventes del PP insisten en que la decisión está en manos de Mariano Rajoy, quien intenta aún convencer a alguno de los ministros andaluces, singularmente a Arias Cañete, de que acepte el sacrificio de renunciar a su cargo actual para asumir la aventura andaluza. Como hemos reiterado en diversas ocasiones, la indefinición del PP a este respecto constituye un hándicap considerable para la construcción de un liderazgo sólido en Andalucía y para afrontar los próximos comicios con garantías de éxito (al menos, ser el partido más votado, como ocurrió en las elecciones anteriores con Javier Arenas como máximo dirigente y candidato). No parece probable que las elecciones se adelanten en los próximos meses, pero es un hecho que el fracasado liderazgo de Juan Ignacio Zoido -cuya vocación ratificada una y otra vez es la permanencia en la Alcaldía de Sevilla- ha dejado al PP en una situación de orfandad que es tanto más llamativo por su comparación con la etapa anterior de hiperliderazgo de Arenas. Ningún candidato se consolida de un día para otro, pero es que, además, la lentitud del Partido Popular coincide con el reforzamiento de la candidata socialista, Susana Díaz, tras haber superado los efectos negativos del extraño relevo de Griñán y haber logrado un peso creciente en la política nacional y haberse apuntado un tanto en la inauguración de una nueva etapa en el socialismo andaluz. El reto autoimpuesto por el PP es resolver el asunto de su candidatura antes de que acabe 2013 o en los primeros meses del año que viene, antes de las elecciones europeas. Necesita, claro está, acabar cuanto antes con la indefinición y la interinidad que sufre.

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