BREVIARIO

Alejandro V. García

Al carajo la negociación

LA quiebra de la negociación colectiva, tras cuatro meses de reuniones entre empresarios y sindicatos y cuando todos los indicios apuntaban a un desenlace satisfactorio, es uno de los efectos secundarios del arrollador triunfo del Partido Popular en las elecciones del 22-M. A ver ¿para qué molestarse en firmar un comprometedor acuerdo sociolaboral si dentro de nueve meses Rajoy impondrá a golpe de machete unas condiciones inmejorables? ¿Para qué conceder a un Gobierno hundido la posibilidad de festejar la consecución de un pacto? ¿Qué cortesía obliga a los empresarios a evitar que Zapatero tenga que recurrir a un nuevo e ingrato decretazo? No hay una sola razón para que la patronal llegue a un acuerdo con los sindicatos. Así que se le da la puntilla y a esperar que el futuro presidente del gobierno ponga en práctica lo que ha denominado enigmáticamente "una reforma importante". Bien mirado crear empleos y empleos más que una cuestión de inteligencia es una cuestión de voluntad. Se reducen los sueldos hasta límites miserables, se restringen los derechos sociales, se neutralizan los convenios, se facilitan los despidos y se proclama el derecho universal al empleo. Y al día siguiente se desmocha el subsidio de desempleo hasta que sólo quede el nombre, es decir, el esqueleto.

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