punto de vista

José Ramón Del Río

Las ciencias adelantan

EN la zarzuela La verbena de la Paloma es donde se canta aquello de "hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad". Este es el comentario que le hace Sebastián al farmacéutico Don Hilarión, cuando sabe por éste que el purgante aceite de ricino que amargó la infancia de tantos niños españoles ya se administra en píldoras, y por eso cantan: "el aceite de ricino ya no es malo de tomar/ se administra en pildoritas/ pero el efecto sigue igual", y remata su cántico diciendo que ese adelanto de la ciencia es una brutalidad y una bestialidad. Lástima que nuestros jóvenes de hoy, tan aficionados a la música, ignoren en absoluto la zarzuela, que, aunque calificada de género chico, es una aportación española muy interesante.

Ese cuplé me lo ha recordado la lectura del último libro que ha publicado Manuel Lozano Leyva, que se titula el Fin de la ciencia, animado porque ya había leído otra obra suya, el Cosmos en la palma de la mano. Este señor, al que no tengo el gusto de conocer, tiene a mi entender varios merecimientos: es andaluz, catedrático de Física atómica, molecular y nuclear y además, escribe libros técnicos, que se dejan leer. Si siente curiosidad por el universo en que vive, le aconsejo su lectura. Porque el adelanto de la ciencia que constataban los personajes de la verbena de la Paloma, a fines del siglo XIX, no es nada si lo comparamos con los avances ocurridos desde entonces hasta hoy, que son, como en la zarzuela, también "una barbaridad", "una brutalidad" y "una bestialidad", pero elevadas al cuadrado.

Es imposible resumir aquí las más de 400 páginas del libro. Por ello, que me perdone si lo que escribo a continuación no es lo de más interés, pero me parece que al lector le interesaría saber que, en opinión del autor, los ciudadanos no pueden ejercer la democracia apropiadamente sin un conocimiento básico de lo que es la ciencia y la tecnología. Que aunque la ciencia nace con Arquímedes y Euclides, sin embargo, la moderna es una negación de los asertos de Aristóteles. Es a Galileo al que considera creador de la ciencia moderna, cuando se empeñó en afirmar que era la Tierra la que se movía en torno al Sol y no al revés y que mantuvo hasta que sintió el calor de la hoguera que le habían preparado, retractándose de su afirmación, aunque alguien le oyó decir, en voz baja, eppur si muove. Lo que más me ha impresionado de este libro es el pequeño lugar que ocupamos en el cosmos y que se ha demostrado que una parte de nuestro universo se compone de materia oscura y que la expansión que se produjo con el big bang, en lugar de frenarse, se acelera. Y se inclina por la existencia de vida extraterrestre.

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