la ciudad y los días

Carlos Colón

314 crímenes sin autor

ME alegra que el nuevo ministro del Interior haya advertido a los presos etarras que, por el hecho de haber pertenecido a una organización terrorista, "no tendrán ningún tipo de privilegios frente al resto de reclusos". Porque en este curioso país nuestro estar encarcelado por crímenes terroristas parece otorgar al recluso un cierto halo de preso político que hace tan oportuna como necesaria la surreal advertencia del ministro (porque surrealista es tener que advertir que los presos terroristas no tendrán privilegios frente a los comunes).

También me alegra porque en este siempre curioso país nuestro basta que los asesinos digan que no van a matar más para que, pese al nulo valor de su palabra, pese a que la banda no se disuelva y pese a que no entreguen las armas, se alce un coro mixto formado por memos, cobardes, oportunistas y estrategas pidiendo el reagrupamiento de los presos o hasta la amnistía para los asesinos como precio para lo que ellos impropiamente (porque nunca hubo guerra, sino terrorismo) llaman paz.

Y me alegran especialmente las palabras del ministro tras conocer el informe que ha presentado esta semana el Observatorio contra la Impunidad. Hay 314 asesinatos de ETA sin autor identificado. O lo que es lo mismo, el 40% de los 782 asesinatos que se han producido entre 1978 y 2009 han quedado, están quedando y pueden quedar impunes: 134, más de un tercio, ya han prescrito; 48 no han prescrito aún, pero los casos se han archivado provisionalmente; y 18 siguen abiertos, pero nueve de ellos prescribirán en 2012.

Maite Pagazaurtundúa ha resumido esta situación con dramática claridad: "La impunidad acumulada -la que no se puede levantar, los que están prescritos, sin datos en la Fiscalía, con sentencias absolutorias o sin autor conocido- suman el 94% de 314". En esta situación pedir el reagrupamiento de los presos y hasta su amnistía, sólo porque los asesinos, sin disolverse ni entregar las armas, hayan dicho que no seguirán matando, sería un gravísimo error además de una intolerable afrenta.

Frente a la presión filoetarra, la legal pero inmoral presencia de Bildu en los ayuntamientos y de Amaiur en el Parlamento o la convocatoria de manifestaciones en apoyo a los presos de ETA, como la que el próximo siete de enero recorrerá Bilbao, sólo cabe la firmeza demostrada por este Gobierno: mientras ETA no se disuelva no se revisará la política de dispersión; y "con o sin ETA no es posible acceder a la amnistía que la banda y su entorno político, amén de un importante sector nacionalista, siempre han reclamado", porque supondría "no sólo el perdón por sus delitos, sino el olvido legal de los mismos". Espero que mantengan esta postura.

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