la esquina

José Aguilar

Un cuarto de hora con Mario

NI las cinco horas reglamentarias fijadas por Miguel Delibes en su celebérrima obra de teatro. A Mario Jiménez, el portavoz socialista en el Parlamento andaluz, le basta con un cuarto de hora. Es el tiempo que le ha concedido al Gobierno Rajoy para arreglar sus cuentas pendientes con Andalucía. O eso o atenerse a las consecuencias.

¡Qué prisas, don Mario! Confirmado que Rajoy va a dejar la presentación de los presupuestos de 2012 para finales de marzo, con el obvio propósito de que los recortes más drásticos no estropeen la presunta victoria de Javier Arenas en las elecciones andaluzas, Jiménez considera que esa estrategia constituye una traición a Andalucía. "Ni la economía ni los desempleados españoles pueden esperar", ha zanjado el portavoz. O sea, que la economía y los parados españoles han podido esperar unos cuantos años a que Zapatero admitiera que había crisis, dejara de ver brotes verdes y acometiera el ajuste duro de mayo de 2010, pero ahora es imposible aguardar tres meses más a fin de elaborar unos presupuestos propios del PP. Y la economía y los parados andaluces, que pasan del millón, es que no pueden soportar ni cien días más de incertidumbre sobre la crisis... según el portavoz del partido que ha estado gobernando aquí durante treinta años.

Hay mala memoria en otra solemne proclamación de la obviedad por Mario Jiménez. De pronto ha caído en la cuenta de que el Estado le adeuda a la comunidad autónoma andaluza 1.500 millones de euros en concepto de déficit de inversiones (disposición adicional tercera del Estatuto: el porcentaje de inversión estatal debe equivaler al porcentaje de población que Andalucía representa en el conjunto de España). La Intervención General ha calculado este déficit en 1.500 millones, ya digo, correspondientes a lo no invertido en 2008 y 2009, "que tienen que pagarse inmediatamente a Andalucía". ¿Y por qué no los urgió en su día el Gobierno de Chaves, y luego el de Griñán durante todo el 2010 y 2011? Ahora, cuando le quedan posiblemente unas cuantas semanas en la Junta, el PSOE-A se pone perentorio y amenaza hasta con ir a los tribunales, judicializando un asunto que es netamente político. Y menos mal que el Gobierno Zapatero saldó el contencioso de la deuda histórica con solares y tierras de dudoso valor de mercado porque de lo contrario ya tendría ahí Jiménez otro motivo de urgencia y pretexto de amenaza contra Rajoy.

Si estas escaramuzas propias de gobiernos de distinto signo dan lugar a hablar de traición, ¿qué no se dirá cuando el Gobierno de la Nación rechace la delegación de competencias sobre el Guadalquivir por puro acatamiento al Tribunal Constitucional sobre el tema?

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