Bicheo por la TDT

fátima Díaz

Un día ¿especial?

SI tiene previsto casarse próximamente, por favor no me invite a su boda. Me da una pereza infinita tener que buscarme vestido, planificar complementos a juego y demás; sin hablar del día en cuestión en que la visita a la peluquería, el maquillaje y el dolor de pies a consecuencia de los tacones acaban convirtiendo a la jornada en verdaderamente inolvidable. Tener que asistir a la soporífera ceremonia y sentarme al lado de esa tía abuela segunda a la que casi no conozco pero que se empeña en preguntarme por mi vida con la mayor de las impertinencias no me proporcionan precisamente diversión. Tiemblo ante cada sobre de color rosa con tarjetón como si se acercara el final de mis días. Eso sí, aconsejo no cambiar de canal cuando empieza El vestido de tu boda (Say yes to the dress), un clásico del canal Divinity. ¡Qué le voy a hacer! Me divierte ver a esas chicas casaderas norteamericanas tirándose de los pelos por un trozo de tela. O hablando sobre escotes y pedrería como si fuera el debate sobre el estado de la nación.

En este ilustrativo docurreality se pretende que mujeres a punto de contraer matrimonio encuentren el vestido perfecto para ellas y para la ocasión. Para conseguirlo contarán con el asesoramiento de las dos firmas nupciales más destacadas de América: Kleinfeld Bridal y Briadals By Lori. La máxima de ambas es que la novia se encuentre plenamente satisfecha con el vestido elegido. Las pruebas de los trajes, los ajustes finales así como la selección de los complementos serán algunos de los momentos cumbre que vivirán las protagonistas del programa.

Como si la felicidad de su futura vida en pareja les fuera en ello, necesitan todas ellas que ese vestido entre un millón les siente como un guante. Por otro lado está, como suele ser la baza fuerte de todo docurreality, la historia personal que se esconde detrás de cada novia. Las chicas suelen hablar de cómo conocieron a su futuro esposo, de cuáles son los baches que han tenido que superar, si habrá alguna ausencia notable en su boda… Todo con una carga emotiva que encaja perfectamente con el tono del programa. Y, además, cómo no deleitarnos con esos comentarios que algunas de las presuntas amigas (hasta que se demuestre lo contrario) le regalan a la novia. Demostrando la misma sensibilidad que una cabeza de ajos, es muy entretenido ver también a ciertas consejeras que más que ayudar parece que quieren minar la moral de la protagonista.

Después de ver Las bodas de Sálvame en Telecinco, me extraña que este formato no haya sido trasladado a España. Vendría como anillo al dedo a una sociedad muy dada a convertir cualquier momento especial en todo un acontecimiento social y festivo. ¡Que tome nota Mediaset!

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios