La ventana

Luis Carlos Peris

...y dicen que la distancia es el olvido

FUERA de toda duda queda que el glamour que emanaba de Hollywood pasó a mejor, o peor, vida, pero queda claro como el agua clara que de aquellas brasas apenas quedan insignificantes rescoldos, muy poca cosa. Ha tenido que morirse aquella diosa del cine que fue Liz Taylor para que el mundo se conmocione como difícilmente se conmocionaría con la desaparición de alguno de los ídolos actuales. Las televisiones pasan de La última vez que vi París a La gata sobre el tejado de zinc pasando por Gigante, Una mujer marcada o Cleopatra sin solución de continuidad y lo he comprobado estos días en París, capital del mundo plagada de imágenes de la diosa de los ojos violeta. La vida ha girado de tal forma que hasta el fetichismo innato en el hombre ha cambiado de manera espectacular. No sé si será para bien o para mal, pero con la deriva de los gustos puede sacarse el retrato sociológico de una realidad muy distinta.

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