José Manuel Menudo / Profesor De La Universidad Pablo De Olavide

Los efectos de una elevada inflación

LA tasa interanual del IPC general en el mes de abril ha sido del 4,2%. Un mal dato que al menos rompe una imparable tendencia creciente que se remonta a julio del año pasado y que llegó a situar la inflación en el 4,6%. Lo más triste de esta situación es que no sabemos a quién dar gracias por ello. Sin embargo, sí estamos seguros de que nuestro Gobierno no ha tenido nada que ver, dado que hasta la fecha no hay noticia de medidas creadas ex profeso para controlar la inflación. El argumento para tomar esta actitud de inmovilidad es el carácter exterior de las perturbaciones, dado que las turbulencias internacionales no están bajo la influencia del Ministerio de Economía. Sin embargo, los datos de IPC de marzo no apoyan el argumento de nuestros dirigentes.

En primer lugar, el precio del transporte ha crecido a una tasa anual del 6,7% y los alimentos un 6,6 %. En ambos casos, culpamos a los mercados internacionales. Pero si miramos a nuestros vecinos, las turbulencias nos deberían haber afectado a todos por igual. No es así, la inflación general crece en España casi un punto por encima de la media de la Unión Monetaria (4,2% frente al 3,3%). O bien hay otras razones para nuestro problema inflacionista o nada se hizo cuando la coyuntura era positiva.

Al mirar los productos más inflacionistas, percibimos que son bienes adquiridos en mercados nacionales. Productos básicos como la leche acumulan una subida del 25,9% en un año, los huevos un 12,3%, la fruta un 11,8%, el pan otro 11,1%, los lácteos un 10,4%, los preparados de legumbres y hortalizas un 9,6% y los cereales y derivados un 8,8%. Tan sólo las patatas han bajado, un 11,1%.

En segundo lugar, el peor comportamiento en este mes de abril ha sido para los productos textiles y calzado, que ha crecido un 9% respecto al mes anterior, con un repercusión de 0,7 puntos sobre el índice general. En una situación tan delicada, el Gobierno permite que bienes con precios moderados hasta ahora (0,8% interanual) se introduzcan en la espiral inflacionista.

En tercer lugar, los productos menos inflacionistas son los medicamentos (1,1%), las comunicaciones, que bajaron el 0,3%, y los servicios de ocio, cuya variación anual se sitúa en el -1,5%. Casualmente, sectores donde se aprecia más competitividad o se ha visto un esfuerzo para introducirla.

La inflación no ha sido el problema a combatir para los últimos gobiernos. Ahora sufrimos las consecuencias del inmovilismo en los bolsillos y nuestros dirigentes no pueden solucionarlo. Son necesarias políticas estructurales cuyos resultados requieren tiempo.

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