José Manuel Menudo / Profesor De La Universidad Pablo De Olavide

El factor político del consumo familiar

Haremos referencia esta semana al consumo familiar. El comportamiento de las familias ante la coyuntura inflacionista existente tiene una gran importancia económica y, dada la cercanía de las elecciones, también política.

Hace unos meses nadie podía esperar que la coyuntura económica fuese un arma arrojadiza con trascendencia electoral. El debate se centraba en quién había "llenado la despensa". Pero hoy empezamos a observar una serie de variables, que no están bajo el control del Gobierno (tipo de cambio euro/dólar, inflación, precio del petróleo, Euríborý), presentando una influencia en la realidad económica muy importante. Por todo ello, los indicadores de consumo familiar también se convierten en mediciones de la percepción de una situación económica por parte de las familias.

Esta semana hemos conocido un indicador de actividad y de consumo familiar. Se trata del índice general de comercio al por menor referido al pasado mes de octubre. En términos constantes (es decir, eliminando el efecto precios), las ventas del comercio minorista registran un crecimiento interanual del 3 por ciento. Concretamente, los productos de alimentación aumentan un 3 por ciento, un 7,1 por ciento el equipamiento personal, permaneció constante la facturación de equipamiento del hogar y creció un 2,9 por ciento otros bienes no alimenticios.

A pesar de que el ajuste de las variaciones en los días hábiles (efecto calendario) a la hora de comparar los meses de octubre de ambos años mitiga la cifra -el incremento sería del 1,3 por ciento-, el dato mejora mucho el 0,3 por ciento del mes de septiembre. Quizás marque un cambio de tendencia en las sucesivas desaceleraciones que han sufrido durante la mayor parte de este año 2007. La fortaleza del consumo familiar debe ser considerada, así como su rápida aceleración en momentos de expansión.

El dato es bastante homogéneo por comunidades autónomas. Extremadura y Madrid son las comunidades con mayor incremento interanual de sus ventas (6,1 por ciento y 5,3 por ciento, respectivamente). En el otro lado, encontramos a Andalucía (0,9 por ciento) y Baleares (1,3 por ciento), donde se presentan los menores incrementos interanuales. En el caso de nuestra región no es nada sorprendente, pues las últimas estadísticas señalan que estamos sufriendo la desaceleración económica de forma más precipitada (un últimos datos es que la importaciones andaluzas cayeron en agosto un 5 por ciento y las exportaciones un 6 por ciento).

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