Hoja de ruta

Ignacio Martínez

La foto electoral

SE da la curiosa paradoja de que el congreso socialista lo puede decidir un árbitro que ocupa sus cargos gracias a un sistema de cooptación desde arriba, opuesto a la filosofía de primarias en la que coinciden los dos contendientes. Griñán llegó a la Presidencia de la Junta hace tres años por expreso deseo de su entonces amigo Manuel Chaves, con quien en este momento ha roto todo tipo de relaciones. Chaves lo impuso contra el deseo de Zapatero de que la sustituta fuese Mar Moreno, actual consejera de Presidencia, cuyo entendimiento con su presidente es entre escaso y nulo. Chaves apoya a Rubalcaba y Moreno a Chacón; hasta ahí llega la neutralidad de Griñán.

Una vez cooptado presidente de la Junta empezó su proceso de blindaje orgánico. Sencillo. El partido no puede llevarle la contraria al presidente regional y futuro candidato, porque erosiona su figura y perjudica a la marca. Así que exigió ser secretario general del PSOE andaluz y se rodeó de jóvenes ambiciosos con escaso bagaje intelectual, académico y profesional, con alguna gloriosa excepción. En el último mes, en el proceso de elección para los congresos provinciales, se han utilizado argucias para disolver agrupaciones y anular delegaciones, cuando no beneficiaban la causa de la dirección regional.

La causa era un secreto a voces; que gane Chacón. El propio Griñán lo insinuó a finales de diciembre; apoyaré al candidato que tenga como meta ganar las andaluzas. Traducido, quería decir: apoyaré al que más me ayude a ganar las elecciones autonómicas. Y ya había decidido que su foto electoral la completaba mejor Chacón que Rubalcaba. Otro sesentón, ministro de Felipe González y con canas, como él, no aportaba. El marketing dice que una mujer, joven y moderna, aporta. Ayer en el discurso inaugural pidió que se hable más de política que de poder, pero en el último mes no ha dedicado a su gente a la ética y la filosofía, sino al mundano ejercicio de controlar el congreso y condicionar quién manda. Y hacerlo, además, por criterios estéticos, pensando en la foto electoral.

En el tramo final, el secretario general de Sevilla acusa a Griñán y los suyos de ejercer presiones ilícitas, inmorales e ilegales. Lo mismo dice el alcalde con mayoría absoluta más importante del partido en toda Andalucía, Francisco Toscano. Guerra le afea haberle vetado como delegado. El aparato regional intenta evitar que Chaves hable en el inicio del congreso. Feo. El afán de hacer carrera profesional de unos cuantos jóvenes, y el interés de Griñán por sacar partido a una posición privilegiada y efímera, utilizando su poder relativo antes de perderlo en las autonómicas, han precipitado el congreso, evitado un tercer candidato e impedido un verdadero debate ideológico y político. El 26 de marzo quienes van a condicionar el resultado pueden no tener peso alguno. Están apurando su gloria, por una foto.

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