Tribuna

Martín / Soler

Un futuro con algodón para Andalucía

EL pasado lunes 23 de junio se aprobó por unanimidad el nuevo reglamento de regulación del régimen comunitario del algodón. Considero pues que es un buen momento para recapitular acerca del proceso que nos ha llevado hasta este nuevo régimen, y a fijarnos los objetivos a corto y medio plazo que interesen al sector; agricultores y desmotadores.

En primer lugar quiero destacar que estoy francamente satisfecho del resultado final. Sin duda alguna el recurso auspiciado por el Gobierno de Andalucía contra la reforma de 2004 y su consideración por el Tribunal de Luxemburgo fue un hito histórico, pero la sentencia dejaba mucho margen de maniobra a la Comisión, que de forma muy hábil maniobró con una propuesta que en principio aislaba completamente la posición de España frente al resto de los 26 países, algunos de los cuales incluso querían ir más allá que la propia Comisión. En el propio sector algodonero andaluz no había tampoco una situación de consenso interno, y las diferencias entre las distintas posiciones de las organizaciones del sector eran insalvables. En estas circunstancias, el trabajo para mejorar la propuesta de la Comisión se podría haber calificado casi como imposible. Pero no fue así. Gracias a una extraordinaria labor negociadora del Gobierno de Andalucía conjuntamente con el Ministerio y la Representación Permanente de España en la UE conseguimos dar la vuelta a la propuesta.

Nos propusimos blindar en la manera de lo posible el presupuesto del régimen, y lo hemos conseguido. Nos propusimos incrementar la ayuda para las siembras efectivas de algodón, y lo hemos conseguido. Y por último nos propusimos que se creara un fondo nacional para reestructurar y modernizar la industria desmotadora y lo hemos conseguido. Para cualquier observador ducho en temas comunitarios, el resultado final podría calificarse de milagroso.

Es momento de felicitar a los que han desarrollado las negociaciones y a la propia Comisión, que podía haber utilizado el rodillo contra un país que le ganó un recurso, y ha optado por el diálogo y la negociación inteligente. También quiero destacar la actitud constructiva y de apoyo de la mayor parte del sector desmotador, quizá el más afectado por la reforma de 2004, que nos ha ayudado mucho para conseguir el objetivo de mejorar el régimen del algodón.

El régimen que se ha aprobado mejora sustancialmente una reforma que había llevado al sector a una situación de desánimo y desincentivación. Ahora nos toca trabajar aquí, en nuestros campos y en nuestras industrias de desmotado. Una vez aseguradas unas ayudas al cultivo como nunca había tenido, que incluyen pagos desacoplado y acoplado, ayuda agroambiental y las ayudas por el programa de calidad, el reto es convertirnos en un sector moderno, productivo, pujante y orientado al mercado. Tenemos condiciones para llevar nuestra productividad a las mejores cifras mundiales. Tenemos que recuperar el camino perdido de la innovación permanente y mejorar nuestra competitividad en el cultivo, en la logística de la recolección y transporte, y en la fase del desmotado. Al mismo tiempo nuestro algodón debe orientarse hacia producciones de alta calidad que compita con éxito en el mercado.

Tengo confianza en nuestro mejor activo: los agricultores, nuestros empresarios desmotadores y las pequeñas empresas de servicios auxiliares. En el pasado han demostrado de lo que son capaces, y desde hoy mismo, como consejero de Agricultura del Gobierno de Andalucía les convoco para afrontar de forma conjunta este reto. Andalucía merece este esfuerzo que estoy seguro nos dará un sector de éxito.

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