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Juan Ruesga Navarro /

El gran museo

EL 15 de enero de 1759 se constituye el British Museum en la casa Montagu, a partir de la adquisición de la inmensa colección recopilada por el médico naturalista sir Hans Sloane. Libros, manuscritos, cuadros de Durero, antigüedades, la colección de ciencias naturales y medicina, hasta completar 80.000 objetos. Una gran visión y anticipación del Parlamento británico, puesto que hasta 1793, con la Revolución Francesa, no se abre el Louvre y aunque en 1785 Carlos III encarga a Juan de Villanueva el edificio que albergará el Museo del Prado, es 1819 cuando se abre al público.

El primer catálogo del British Museum se edita en 1808. El museo se convirtió desde el primer momento en un lugar de estudio. Desde la piedra Rosetta hasta los mármoles del Partenón, pasando por la gran colección bibliográfica y su singular sala de lectura, donde trabajaron Marx, Oscar Wilde, Gandhi, Kipling, Bernard Shaw, Lenin o el inmenso H. G. Wells. En nuestros días, escritores como Vargas Llosa, han contado sus sesiones de trabajo en la gran sala, un auténtico templo del conocimiento. Los grandes museos hace años que se dieron cuenta que, para mantener y mejorar su esencial labor de custodia e investigación, tenían que abrirse al gran público y a la sociedad en general. En la página web del British, están las diferentes maneras de apoyos, patrocinios y colaboraciones, desde grandes empresas, como BG Group, Morgan Stanley, Bloomberg LP, Samsung Electronics, Goldman Sachs International, etc, hasta los servicios prestados por voluntarios. Si usted quiere organizar una recepción para su empresa, familia o amigos en el Museo Británico, existe una completa lista de tarifas para el alquiler de diferentes espacios del museo con capacidad desde 90 hasta 1000 personas. Puede solicitar servicios de desayuno, cocktail o cena, con empresas acreditadas de catering, luz y sonido, floristas, músicos, etc... Y seminarios y congresos en sus modernas instalaciones. Sin olvidar que el British es por si mismo uno de los grandes atractivos de Londres.

Por otra parte, estos museos han aceptado que los antiguos modelos de financiación no se pueden mantener en el entorno de la actual crisis económica. En España, en noviembre de 2011, tuvo lugar en el Auditorio del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía el III Foro de Industrias Culturales. Entre otros interesantes temas y ponencias, Miguel Zugaza, director del Museo del Prado, defendía la autonomía financiera de estas instituciones y una mayor colaboración de la sociedad civil, y que tanto la Administración como el mercado privado faciliten un "modelo de sostenibilidad". "Hemos creado un escenario demasiado caro o difícil de mantener", señaló Miguel Zugaza. Manuel Borja-Villel, director del Museo Reina Sofía, defendió un replanteamiento de las instituciones basado en la colaboración y el intercambio entre centros, para poder superar una visión exclusivamente economicista, que desvirtuará la dimensión pública de servicio cultural de estos grandes museos. La reflexión y el debate son obligados.

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